EDGARDO MALASPINA EN LA CASA DE ANDRÉS ELOY BLANCO EN CUMANÁ

EDGARDO MALASPINA EN LA CASA DE ANDRÉS ELOY BLANCO EN CUMANÁ

domingo, 8 de marzo de 2015

EN EL BAR VALENCIANO LA GUAIRITA. 6.3.2015.

GIRALDOT

GIRALDOT Manuel Atanasio Girardot Díaz (San Jerónimo, Antioquia, 2 de mayo de 1791 - Cerro de la hacienda "Bárbula"; Naguanagua, Carabobo, Venezuela, 30 de septiembre de 1813) fue un prócer granadino, que luchó en las guerras de independencia de Colombia y Venezuela. Atanasio Girardot se unió a Simón Bolívar en la denominada Campaña Admirable del Libertador y combatió con gallardía al frente de varios batallones que lograron ocupar las ciudades de Trujillo y Mérida. En el avance de Bolívar hacia Caracas, Girardot se encargó de la retaguardia desde Apure, hasta alcanzarlo en las inmediaciones de Naguanagua, junto al cerro de Bárbula, donde habrían de enfrentarse con el ejército realista comandado por Domingo Monteverde. El 26 de agosto de 1813, Bolívar se encargó personalmente del asedio contra la plaza de Puerto Cabello. El 16 de septiembre arribaron refuerzos enemigos, por lo que Bolívar decidió emprender la retirada hacia el pueblo de Naguanagua. Ante la retirada patriota, el realista Monteverde movilizó sus tropas hasta situarse en el sitio de Las Trincheras, enviando una columna de hombres a tomar posición en las alturas de la hacienda Bárbula. Bolívar decide enviar el 30 de septiembre las tropas de Girardot, Urdaneta y D'Elhuyar, quienes finalmente consiguieron el desalojo de los realistas, pero pagando el alto precio del sacrificio del coronel Girardot, quien muriera al ser alcanzado por una bala de fusil, cuando trataba de fijar la bandera nacional en la altura conquistada, durante la batalla de Bárbula. Los despojos mortales de Girardot están sepultados en la iglesia Matriz de Valencia, Venezuela. El corazón de Girardot, para el que Simón Bolívar decretó honores especiales, fue colocado en una urna y enterrado en la catedral de Caracas en medio de la expectación y reverencia del pueblo. El Libertador designó con el nombre del héroe el batallón en que éste había servido. En la cima de un cerro, del lado izquierdo en la carretera que conduce a Bárbula, se distingue un monumento construido en memoria del Coronel Atanasio Girardot.

domingo, 9 de noviembre de 2014

EN LOS MÉDANOS DE CORO.2012.

 Fuerzas eólicas permiten  la acumulación de arena menuda y rosácea en una pugna eterna con los elementos centrífugos de la erosión.


Caminas  solventando cráteres y ondulaciones  entre el  paisaje  de lejanías verdi-azules , circulares  y extasiantes .


Por un instante  sientes  la pesadez en los pies , pero luego te haces todopoderoso al  meditar y respirar profundamente.


.Percibes, entonces , un gran alivio corporal y espiritual.


La huella sobre la arena movediza es casi inmediatamente borrada por una ráfaga de aire silbante.
Un frescor salvaje  y acogedor  invade  nuestro cuerpo, y entonces se piensa en la grandeza y las  cosas buenas del alma, la sabiduría  de la naturaleza y las bellezas geográficas de nuestro país.




domingo, 3 de agosto de 2014

EN SAN FELIPE




En el XLII Convención de Cronistas Nacionales.(17-20 de julio de 2014)


 Viajamos Fernando Rodriguez, Célis Lugo y yo en un taxi expreso. Nos alojamos en el Centro de Convenciones de San Felipe. Hubo un acto central con misa en el parque histórico de San Felipe “El Fuerte”. La iglesia fue destruida completamente durante el terremoto de 1812, pero el piso se conservó en su totalidad, y sobre el mismo se levantó una carpa para celebrar la misa.


Aquí se han descubierto restos de cadáveres y utensilios de la época, escudos y armas. Todo fue descubiertos decenas de años más tarde, luego de su desaparición, por eso llaman al lugar “la Pompeya de Venezuela”. Al terminar la misa visitó el museo. Está ubicado donde se levantaba el hospital de San Agustín. Allí me llama la atención una mesa quirúrgica. Más ciertamente es una mesa para tomar partos, de madera y con sus respectivas gavetas para guardar instrumentos quirúrgicos.


Con María nos trasladamos a las montañas de Sorte. He tenido pacientes que han sido tratados en ese lugar sagrado. Los  chamanes logran, a veces lo que no logran los médicos. Afortunadamente  a Psiconeuroinmunologia le arrebató ese trabajo a los brujos.



Pasamos por San Pablo, el pueblo natal de Arístides Bastidas. Mi padre solía leer sus artículos en El Nacional muy de mañana, y me los recomendaba.

Lo de Bastidas es un ejemplo a seguir; pero también el de Guillermo de León Calles, poeta y profesor de varias universidades, Doctor honoris causa por la Universidad de Falcón y la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy. Premio Internacional de la Poesía Simón Bolívar y es miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.

Recita sus poemas de memoria porque está casi ciego: “Septiembre y yo sabemos que los trompos tienen más valor que la tabla de multiplicar .Y que las páginas de los cuadernos se hicieron solo para construir barcos de papel”.

 Sufre de retinosis pigmentaria o visión de túnel. Estos pacientes deben girar la cabeza para poder ver.
Hablo con el poeta sobre su enfermedad. Me dice que lo marcó para siempre porque sabía que la degeneración de su vista lo llevaría a la ceguera. Entonces se apresuró a estudiar mucho, leer y escribir antes que ese destino lo alcanzara; y lo logró. Tiene muchos libros, galardones y reconocimientos. Ganó un  Premio Grammy con María Teresa Chacín con varios de sus poemas infantiles.


El poeta Guillermo de León Calles es un ejemplo de fe y voluntad para vencer en la adversidad, también de la veracidad implícita en el  refrán  “guerra avisada no mata soldado”.








sábado, 26 de octubre de 2013

EN CHABASQUÉN

EN CHABASQUÉN

18 DE JULIO.2013. JUEVES

Llegamos a Paraíso de  Chabasquén por una carretera empinada. Seguimos la ruta de la Campaña Admirable. Eran casi las cuatro de la tarde. Nos reciben en el Museo Arqueológico de la ciudad. El director del museo nos da la mano y se presenta: Luis. Así a secas, con mucha sencillez, con mucha modestia. Luis ha recolectado muchas piezas que adornan el museo: hachas antiguas, armas  de fuego, instrumentos musicales, herramientas de trabajo, botellas, pinturas, y muchos otros objetos que la gente ha donado en cariñoso gesto para conservar la memoria del pueblo.


Julio Mendoza, el cronista de Chabasquén, es un hombre pequeño de estatura, pero grande de espíritu. Es un profesor jubilado. Enseñaba castellano y literatura en el liceo, y ahora se dedica  con mucho entusiasmo, a escribir la historia de su pueblo. Julio nos da la bienvenida con un trago de cocuy que carga en  una garrafa y nos acompaña hasta el hotel Punto Criollo, frente al Cerro Mulato.
Julio señala hacia la intrincada montaña y dice que por allí pasó José Félix Ribas, el héroe de la Campaña Admirable.









Punto Criollo es uno de esos hoteles  acogedores de pueblo. Todo tiene una chapa antigua, familiar. La habitación es pequeña con paredes desvaídas pero limpias. El piso de cemento es rojo con matices descoloridos. Hay una mesa de madera y eso me gusta. No tolero las de hierro. Son frías en todos los sentidos.
 A las seis estamos en la Villa del Paraíso, un restaurant muy pequeño. Luego nos vamos nuevamente al museo. Nos acompaña Esención, una hermosa chica a quien le manifiesto que su nombre seguramente es Asunción,  y que por las conocidas deficiencias idiomáticas de los registradores de hace algunos años, le fue cambiado. Se risa sólo tiene una traducción: eso es imposible.
Nos encontramos con un obelisco. Seguimos unas cuadras más por la calle principal. Hay casas viejas  bien restauradas en estilo colonial con colores muy vivos y grandes ventanales de hierro.
En el museo se prepara una velada artística. Julio dice que el nombre de la ciudad se relaciona con la flor paraíso, y agrega que el pueblo es fácil de querer y difícil de olvidar.
 Un grupo de niños baila el tamunangue y percibo en el canto y el baile un aire de tristeza. Mientras el conjunto Cuerdas del Paraíso toca valses nos obsequian con vino de mora y cocuy.
 Ya en el hotel ojeo  los libros que me regaló Julio: De oro púrpura y Rostros de la niebla. Ambos de su autoría. En el primero hay crónicas nostálgicas: “Cuando después de tantos años de ausencia volvemos al lar que nos vio nacer, lo primero que aflora en la reminiscencia son los tiempos inolvidables de la juventud. Correr descalzos por la ribera del Chabasquensito , o del río negro, comerse las guayabas  en los potreros del Vargas & Valero, irse río abajo dándole topes a las piedras para pescar cascarrones y lisas…”
 Rostros de la niebla es un poemario. Lo abro y cae en Arroyito campesino:

Arroyito cantarino
que vienes de la montaña
lanzando susurros entre la corriente
guardas en tus pozos pececitos  tiernos
flores de bucare y espejos de tiempo.

Cerca del hotel pasa el río de los recuerdos de Julio. Me duermo con la música apacible del correr de sus aguas.







 Prof. Julio Mendoza.