EDGARDO MALASPINA EN LA CASA DE ANDRÉS ELOY BLANCO EN CUMANÁ

EDGARDO MALASPINA EN LA CASA DE ANDRÉS ELOY BLANCO EN CUMANÁ

sábado, 24 de noviembre de 2018

EN CORRAL VIEJO.1997.

En 1997 estuve en Corral Viejo, un caserío cerca de El Socorro, y donde casi todos sus habitantes practican alguna forma de artesanía.





sábado, 20 de octubre de 2018

lunes, 30 de abril de 2018

POR LOS PUEBLOS DE VENEZUELA



POR LOS PUEBLOS DE VENEZUELA
Edgardo Malaspina


UNA VELADA LITERARIA EN EL MUSEO DE BELLAS ARTES
(Caracas, 1993)
1
Asisto a unas jornadas sobre ética en la literatura en el Museo de Bellas Artes. El nombre de por sí es elocuente. Hablarán de las letras como arte con la posibilidad de convertirse en mercancía, compromiso ético del escritor y su papel ante la sociedad, los plagios, las asociaciones de escritores; además, debatirán si en la literatura como en el amor todo se vale.
2
Los ponentes son unos pesos pesados del mundo escritural: Arturo Uslar Pietri, Rafael Cadenas, Rafael Arráiz Lucca, Gustavo Luis Carrera, Denzil Romero, Luis Barrera Linares, Igor Delgado Senior, Coupolican Ovalles, José Balza, Juan Nuño, entre otros.
3
Arturo Uslar Pietri dice que la producción literaria  es un acto solitario, individual. Una biblioteca tiene rincones con  libros y manuscritos que sólo conoce su dueño. Sobre el Socialismo Real y la literatura afirma: “Ni Felipe II ni Luis XIV tuvieron tanta injerencia sobre la libertad de conciencia de los hombres. Ese control absoluto sobre el trabajo intelectual le estaba reservado al siglo XX con la aparición de los regímenes totalitarios y la literatura comprometida”.
4
Al terminar su intervención saludo a Arturo Uslar Pietri, hago algunos comentarios sobre su discurso y  le obsequio mi libro “Del Socialismo Real a la perestroika”. Lo hojea, lo coloca en un bolsillo de su paltó  y me dice: lo revisaré. Me da la mano y se marcha.
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José Meléndez, amigo de andanzas en Rusia, me presenta a Coupolicán Ovalles. Luego visitaré varias veces la sede de la Asociación de Escritores de Venezuela. Allí conversaré con Elí Galindo y Luis Camilo Guevara. Todos ellos beben vodka mientras conversan de poesía y de cualquier tema que cruce sus mentes. Coupolicán me regala un hermoso libro autografiado, de lujo, sobre  “La casa en la poesía venezolana”.
6
“En la casa surgen las íntimas convivencias, los anhelos, alegrías y angustias, que marcados en ese ámbito dejan sus huellas profundas en el espíritu.”(Gustavo Pérez Ortega)
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“…Dejemos que las casas penetren al lector, sus patios los llenen de hojas y de plumajes de aves de corral; que el viajero tenga asiento en ellas y el errante pueda pueda descansar sus adoloridos pies frente a uno de sus muros”.(Elí Galindo).
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“Casa del cielo o pálpito de las teogonías. El ser universal, desprendiéndose de su forma imaginaria, morfología de un parto de presencias: el hombre como patio, como techo, como pájaro o como rayo de romas.” (Coupolicán Ovalles).
9
Las citas son del libro sobre “La casa en la poesía venezolana”, que me obsequió Coupolicán entre tragos y promesas de entregarme el material médico de su abuelo Víctor Manuel,  y una copia de “¿Duerme usted, Señor Presidente? (“Todo está podrido, Miraflores también”).
Una vez conversábamos sobre la extinta URSS. Lo llamarón para una reunión, pero declinó asistir y me dijo: yo aprendo más aquí hablando de Rusia. No tengo nada que buscar por allá.
 En otra ocasión, mientras escanciaba una botella de vodka, me preguntó: ¿Tienes fuerza de voluntad para no beber aunque sólo sea un día? No espero mis palabras y el mismo se respondió: yo no la tengo.
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La casa es una necesidad  de todo el mundo animal, o de casi todo. Entre las páginas del libro del cual hablamos coloqué un recorte que tomé de El Nacional y que me conmovió:
“…En un pequeño pueblo de China una pareja de golondrinas construyó un nido en la cornisa de una casa. El dueño de ésta última inmediatamente destruyó el refugio de las aves. Por cinco veces consecutivas las golondrinas  hicieron su nido, y por tanta veces el dueño lo destruyó. Hasta que los pájaros, en un desesperado arrebato de impotencia, se suicidaron  lanzándose en picada…”
11
Coupolicán debe hablar en las jornadas del Museo de Bellas Artes sobre los gremios en la defensa de la ética. El jefe de protocolo lo llama varias veces, y cuando se constata su ausencia interviene  y grita una mujer desde el fondo de la sala: ¡Búsquenlo en un bar de Sabana Grande!
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En la Sociedad de Escritores le cuento a Copoulicán el incidente con la mujer. Sin pensarlo me contesta: lo sabía, por eso no asistí. Prefiero estar lejos cuando me tiran mierda.





CALABOZO
(1997)

“CINCO PA LAS DOCE” O DE CÓMO CONOCÍ AL AUTOR DE ESA CANCIÓN
Luego de una velada cultural en Calabozo nos reunimos a la vera de unos mangos para escapar del inclemente sol. Por allá, un poeta recitaba sus versos; en otro lado, un arpa sonaba; y más acá, una guitarra se oía.
Luis Alberto Sandoval, cantante de Valencia, con gran inspiración cantaba “La noche de tu partida”. Al finalizar, alguien preguntó quién era el autor de esa canción. Las respuestas fueron muchas. Uno contestó que era de un mexicano; otro, que de un peruano; y mientras se divagaba en las respuestas, el propio autor, Oswaldo Oropeza, sentado entre nosotros, escuchaba sin inmutarse y con humildad.
OSWALDO OROPEZA, el autor de CINCO PA LAS DOCE y muchos otros éxitos musicales se echó un trago de whisky, nos habló de sus canciones y las entonó para nosotros, un pequeño círculo de personas, lo que se traducía en un verdadero honor.
Nos habló de cómo se inspiró  para escribir su gran éxito, “5 pa las 12”, la infaltable canción de los fines de año convertida en un himno latinoamericano. “Siento que he cumplido ante la Historia con esta canción. Me siento feliz”, dijo. Luego explicó como el 1961 leyó en un periódico que Felipe Herrera, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, no tenía tiempo en medio de sus ocupaciones para ver a su madre. Por lo que la señora se vio en la obligación  de solicitar una audiencia oficial y hacer la cola, como todos los usuarios, para poder ver a su propio hijo.
Oswaldo Oropeza se preguntó si el trabajo, las ocupaciones  y las cosas materiales  pueden hacer que un hombre se haga insensible hasta con su propia madre, hasta el punto de no dedicarle unos minutos. Habló con tal sentimiento de nuestras progenitoras que se hizo un hondo silencio, y entre sorbos de licor rodaron lágrimas.
Oropeza le dio vueltas  a esta noticia y llevó al papel sus ideas. Había nacido “5 pa las 12”.
“Me gustaría regresar a Guárico y hacer uno gira con mis canciones”-dijo Oswaldo Oropeza. Corría el año de 1997, y su deseo no se cumpliría porque para diciembre 1998 los periódicos notificaban su muerte.



TUCUPITA
(2006)

1
 Viajo al  “Encuentro de escritores de la Región Guayana” en homenaje a Argenis Daza Guevara. El taxi tarda. Llamamos a otro, pero el primero llega con diez minutos de retraso. A las 6 estoy en Dos Caminos. Miguel Pérez, Director  del Instituto de Cultura del Estado Cojedes me recoge a las 8 am. Maneja un chofer al que llama Platillón, cuyo nombre verdadero es Domingo. Lo de Platillón tal vez deba a una calva prominente. El viaje es largo: Dos Caminos-EL Sombrero-Chaguaramas-Valle de la Pascua-Tucupido-Zaraza- Aragua de Barcelona- Anaco-Maturin- Tucupita. Llegamos a las 7 pm con mucha lluvia. Alguien dice que el tiempo lluvioso en Tucupita puede durar tres días seguidos. Nos alojamos en el Hotel Saxxy en la entrada de la ciudad. El hotel es un conjunto de pequeñas casas como el hotel los Morros. Tiene piscina y está  a orillas de una entrada del Orinoco.
2
   Casi a las 8 de la noche nos reunimos en la Casa del Artista Plástico al lado de la plaza Bolívar para la inauguración del evento. En esa casa hay una exposición de pinturas. Me llama la atención algunos cuadros con gallos de lidia: allá un giro en pose elegante, bien afeitado y como presto para la batalla; en otro extremo, un sambo con sus afiladas espuelas. Mientras esperamos el inicio de la jornada cultural nos  brindan whisky en vasos de cartón con hielo. Antes, Miguel y yo bebimos unas cervezas en una licorería cercana.
Sael Ibáñez presenta la Revista Nacional de Cultura. Alexis Marín habla de tópicos antropológicos en la región. Miguel Pérez presenta mi libro “El credo estético literario de Argenis Rodríguez”. Dice que no le gusta el título pero alaba el contenido. Cita varias frases de Argenis y lamenta que no se haya realizado un análisis del “Vuelo de los Gavilanes”, una novela  de Rodríguez .Al finalizar le pregunto por lo del título y me dice que eso lo hizo sólo por polemizar. “Cuerdas del Orinoco”, un conjunto local, ameniza el acto.
3
   En la noche cenamos y luego nos vamos hacia la piscina. No hay luz. Traen varias botellas de whisky y empieza la conversación bajo una luna pálida y en medio de la humedad dejada por la lluvia. Balza no vino, dice uno. Otro hace referencias a Rafael Bolívar Coronado: cuando Andrés Eloy Blanco gano el premio por su Canto  a España, Bolívar Coronado le envió un telegrama: “los astros giran, ¡gírame!”. Me bebo dos tragos y me retito a mi habitación.

4

    Me despierto a las 6 am. Salgo a dar un paseo. Cinco botellas vacías es el resultado de la jornada etílica de ayer.  Doy varias vueltas  a las cabañas. Voy a la piscina, la cual está muy cerca del río. Muchas lanchas están en un estacionamiento, seguramente para actividad turística. Una rampa une al hotel con un pedazo de playa. El río imponente está rodeado de plantas diversas. Garzas y otras aves completan el paisaje mañanero. Desayunamos y luego nos trasladamos al Instituto Tecnológico Delfín Mendoza. Emilio Mosonyi, un académico hungaro de la UCV, habla de la cultura  del pueblo warao. Es antropólogo  y conoce varias lenguas. Su discurso lo hace en warao y traduce luego al español. Se lamenta del daño que se le hace al  ambiente. Habla de las aguas y la importancia de esa palabra en la lengua warao, la cual es muy onomatopéyica a la hora de formar verbos relacionados con el agua, por ejemplo: hay verbos distintos para definir el correr del agua, la lluvia, el agua de la cascada, etc.  El agua es una deidad, dice el húngaro. Al finalizar saludo a Mosonyi en ruso y me contesta en ese idioma. Roger Herrera se refiere al significado de la palabra Tucupita. Relaciona el vocablo con Tucupido, y la palabra “guará” con Warao. Pero al indagar con Mosonyi, éste dice que no se sabe el significado de Tucupita y no ve relación entre guará y Warao.
5
   Carlos Yuste habla de las Metáforas que el río trae y cita un bello poema piaroa:

Si tú me miras
soy como la mariposa roja;
si me hablas,
soy como el perro que escucha
si me amas,
soy la flor, que se calienta,
entre tus cabellos.
Si me rechazas,
soy como una canoa vacía
que boga por el río
y los peñascos la destrozan.

6

     El almuerzo nos lo traen al instituto. Comemos pescado, ensalada y yuca. Pregunto qué clase de pescado es. Me dicen es laolao, una especie de bagre o rayado No tiene espinas porque es de cuero duro, me explican. Comento esta explicación, y Platillón dice que cuero duro tienen las culebras de agua. Luego afirma que el almuerzo era, sin duda alguna, de culebra. No lo creo.
   El  bus nos deja en el centro de la ciudad. El mercado no tiene artesanía de la región. Sólo pescados y algunas verduras. Hay un expendio de artesanía, pero de una cooperativa. Los propios indígenas, que son el 50 % de los habitantes, no tienen nada. El Orinoco se mete por todas las rendijas del pueblo, por las calles y sus quebradas, bajo los puentes. Un paseo a orillas de río tiene el atractivo de un inmenso paisaje acogedor, dos barcos  viejos anclados y muchas aves volando. Varios bustos de héroes de la independencia adornan un recuadro del paseo. En alguna parte diviso un  pequeño monumento que creo es en  honor a Eleazar López Contreras. No estoy seguro porque lo veo de lejos. Regresó al hotel en taxi. El taxista comenta que hay muchos vehículos en Tucupita porque los del gobierno regional los  han adquirido junto a sus familiares.
7

   A las 3 pm recorremos la ciudad y visitamos el mercado cooperativa. Compró algunas cestas. Los waraos son maestros de la cestería. Vamos a la Biblioteca José Balza para un recital de poesía. Un bardo explica en un poema lo que debe entenderse por un  presidente: un sapo es jardinero, un loro es locutor… y un  burro es presidente ; peró aclara diligentemente que su poema tiene vigencia hasta 1998. Por si acaso. Luego lee otro poema sobre la revolución. Es un poema onomatopéyico que imagina la revolución como una lucha armada con disparos de metralleta, pistolas y otros aperos bélicos: la revolución es shiiii, pam, pam, pam pum pun, ratatatatatatatatata…
8

    Interviene una mujer. Habla en versos de su hoja curricular. En otro de sus poemas enumera algunos productos alimenticios. Platillón abandona el recinto y murmura que eso parece una lista para hacer mercado. Esto es una vaina de locos, remata mientras mastica tabaco juntado con chimó aliñado y cubierto de miel  para fortalecerlo.
9
  Una poetisa delgadísima, con lentes y que a cada rato enciende un cigarrillo, lee unos versos feministas en los que define lo que es un amante. Me gustan esos versos. Otro poeta pide ayuda para leer su obra. Pronuncia una letanía y el público debe decir “amen” después de cada párrafo. Así lo hacemos y nos queda un sabor de que estamos  rezando en una iglesia. Una joven warao habla de la poesía en las canciones de su pueblo. Entona una música bella y canta en warao. La canción se llama “el amigo garza”. Le pregunto luego el significado: “garza tu comida es un camarón y cuando no lo consigues aquí te vas a otro lado”.  Otra joven lee sus versos dedicados a su padre muerto. Mirian, la esposa de Miguel Pérez, ve un parecido entre esos versos y la canción “viejo mi querido viejo”. Pérez lee sus versos   dedicados a su abuela de 103 años.
10

  Salimos. Recorremos la ciudad. Bajamos al río por el paseo.  Varias lanchas cruzan las aguas. La gente visita los kioskos que expenden comidas. La ciudad está sucia y es un mosaico de contrastes. Una villa se conjuga con un rancho de cinz. Cinz  por todos los costados y en el techo; pero con antena parabólica y un aparato de aire acondicionado. Paradojas de la posmodernidad.
11

     En la cena converso con Luis Camilo Guevara. Recuerda las veladas en la Casa del Escritor con Caopulicán Ovalles y Eli Galindo. Eso era terrible, empezábamos  desde la mañana, sin comida. Eso no lo aguanta nadie; en los últimos tiempos ellos bebían sólo vodka, algo difícil de pasar , aguardiente puro; pero era muy romántico, dice Luis Camilo.
12
Converso con Mosonyi. Habla de las lenguas, del sánscrito, del periodo dravídico, de los tipos de lenguas y el origen de las mismas.
13
  Conozco al poeta Jaime Ramos, de Monagas. Confiesa que la poesía le ayuda enormemente  para luchar junto a su hijo Jorge, enfermo de carcinoma. Ha escrito varias poesías sobre el tema .De su poemario “Me mantengo en rebelión mientras duermo” copio “Vamos”:

vamos Jorge
vamos a ser fuertes
vamos a darle duro al carcinoma
vamos a sacarlo de jonrrón de tu cuerpo
que se vaya lejos
donde estas lágrimas no sepan jamás de él
que se vaya lejos como un foul de Sammy Sosa
o de nuestro Bob Abreu
que se vaya lejos de todos los niños
lejos de todos los hombres

vamos Jorge
vamos a patearlo duro
vamos a romper la red
como lo hace Ziddane
como nuestro Arango
como sólo los niños lo saben hacer
vamos Jorge
que Dios está en nuestro equipo
vamos

14

   A las diez de la noche emprendemos el viaje de regreso. En la entrada de Maturín nos sorprende un accidente. Dos gandolas y una buseta se dan un encontronazo. El chofer de la buseta muere y nosotros perdemos casi tres horas detenidos en medio de la carretera y bajo la lluvia.


15

En el  El Furrial nos detenemos un rato en un bar de mala muerte. Son las tres de la madrugada y unas puticas beben cervezas con quien parece es su jefa. Miguel comenta el hecho y habla de una generación perdida. Luego, al amanecer, lee el prólogo de su publicación  “Gran pulpería del libro”. Es una excelente obra y yo tengo en mente extraer párrafos sobre el amor a los libros y la cultura  para leérselos a mis estudiantes.
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  Después de cruzar Valle de la Pascua vemos otro accidente: un chofer de gandola yace atrapado entre hierros.
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  En un viaje se aprende bastante, tanto de la vida como de la muerte.
















MARACAIBO
(2006)
1
Partimos a las 12 de la noche desde la Casona Universitaria, antiguo hospital de San Juan de los Morros. Se inician los XIII Juegos profesorales en Maracaibo. Tardamos nueve horas en llegar. El atraso se debe a un autobús que se coleó cerca de Ciudad Ojeda y obstaculizó la vía. 
   El día anterior busqué en un mapa la ubicación del Estado Zulia. Es el quinto más grande con 63.000 km2. Tiene tres millones de habitantes, lo que lo hace el Estado con mayor población. Además, el mayor número de indígenas vive allí. Su árbol es el cocotero. Tiene 21 municipios. Maracaibo fue fundada en 1529. Tenemos una pequeña confusión con lo del lago, pues, nos parece que un lago es una masa de agua rodeada de tierra: pareciera que allí están dos golfos ya que el mar penetra las porciones de tierras. Bueno, el puente  General Rafael Urdaneta es el más largo del país con más de 8 km.
2
 Llegamos casi a las 10 de la mañana. Nos alojamos en el hotel Shariff en la segunda circunvalación. Hasta el mediodía no hay cuartos libres. Perdemos toda la mañana y en la tarde descansamos.
3
 En la Asociación de Profesores de la Universidad del Zulia (APUZ), unas instalaciones bien dotadas  y que se encuentran muy cerca de la propia casa de estudios, se inician los juegos. Mi contrincante es de la Universidad Simón Bolívar. Es un judío arrogante. Hago buen juego, me pongo a ganar a mitad de la partida, pero en el final fallo.  Aprendo que el ajedrez es paciencia. Si te desesperas, pierdes, como en todas las cosas de la vida.
4
   Me voy en bus hasta la catedral de la Chiquinquirá. La iglesia es amplia, decorada con imágenes hasta en el techo y con asientos de madera bien tallados y pintados de tal manera que adquieren un aspecto marmóreo. Hay misa. Veo el retablo de la Santa Virgen del Rosario de la Chiquinquirá con su corona dorada.  En 1560 el español Antonio Santana, del pueblo Suta de Boyacá, encargó el cuadro de la Virgen del Rosario.  El artista la pintó con San Antonio de Padua  a la derecha y San Andrés a la izquierda. En 1562 Santana colocó el cuadro en una capilla de su hacienda. La lluvia dañó el cuadro y en 1578 lo abandonaron como inservible en  Chiquinquirá. En 1585 llegó de España María Ramos, esposa de Santana. Abandonada por su esposo pasó a vivir a Chiquinquirá, y allí encontró el lienzo de la Virgen en el cuarto de los animales. Lo recuperó, aunque apenas se veía la imagen, y desde entonces le dedicó sus oraciones. El 26 de diciembre de 1586 descubrió que la pintura resplandecía e iluminaba su cuarto.
5
  Visito un sector de casas antiguas y la Iglesia de Santa Bárbara. Voy al Centro Lía Bermúdez. Una rocola toca una canción de Julio Jaramillo. Allí mismo hay una exposición de numismática del Banco Central de Venezuela. Me pierdo en el Mercado de las Pulgas. En el malecón las lanchas tienen dos meses que no trabajan.
6
  En la Asociación de Profesores de la Universidad del  Zulia gano un juego de ajedrez en la mañana y pierdo otro en la tarde. Visito la Vereda del Lago. Observo el Relámpago del Catatumbo. Nuevamente a la Catedral de la Chinita. Llueve y me refugio en una bodega llamada La Artesanía de la Chinita. El amo juega ajedrez. Dos horas espero un taxi para dirigirme al hotel.

7

   Voy al Complejo Científico-Cultural Simón Bolívar. El Planetario está cerrado, pero hay una exposición con animales prehistóricos de imitación. Allí está el Museo de la Radio con aparatos antiguos y cúpulas de sonido de cristal, muy grandes. Hay muchas fotos de Don José Higuera, fundador de Radio Popular.
8
  Escucho unas explicaciónes del Relámpago del Catatumbo: los indios lo consideraban un lugar para la purificación de las almas; para los navegantes era un guía, el faro de Maracaibo. La verdadera causa puede estar en una reacción del gas metano.
9
  Visito el acuario y veo el tiburón nodriza, un cangrejo azul y un pez payaso. Salgo y me dirijo a la laguna Las Peonías que se comunica con el lago. Tomo fotos y luego marcho al Colegio de Médicos. Me entero que el Dr. Alexis Delmoral ,  a quien conocí como estudiante en Moscú, es otorrinolaringólogo.
10
De regreso el taxista quiere hablar de política. Finjo que no me interesa el tema. Claramente molesto me contesta inmediatamente: “Mientras haya putas, lotería y aguardiente, la gente no se interesará en la política”.
11
A pesar de Aristóteles, el taxista también tiene la razón.



BARQUISIMETO
(2007)
1

    Viajo a Barquisimeto a un encuentro de la Red de Escritores de Venezuela. Nos hospedamos en el Hotel Hevelin en la Avenida Vargas. Representamos a Guárico Saúl Sivira, Tibisay Vargas, Jeroh Montilla y yo.

2

   Muy temprano salgo a caminar por la ciudad. A las 9 estamos en la Biblioteca Pio Tamayo en la plaza Los Ilustres. Interviene el ministro de cultura Francisco Farruco Sesto. El discurso del ministro es de amplitud e inclusión. No obstante hay escritores que proponen que la Red sea sólo de afectos al gobierno. Converso con él.
3
Una Red de Escritores Socialistas de Venezuela es una ridiculez, por decir lo menos. De allí pudieran derivarse otras redes de escritores: la de los adecos, socialcristianos, y la que se le ocurra a cualquier partido  político.
4
 En la noche leo el periódico. El historiador Tomás Straka dice: “Aquellos que, contra todas las tentaciones y pronósticos, anónimamente cumplen con su deber. Aun cuando ser deshonesto o ineficientes sea más fácil y, a veces, hasta más premiado. Ellos son de la casta que ha permitido que Venezuela sobreviva hasta hoy. Los verdaderos hacedores, padres y madres de la patria.


5
Voy el Museo de Barquisimeto, donde antiguamente funcionaron varios hospitales y una cárcel. Los primeros hospitales se construyeron en la India. Trescientos años antes de Cristo. El primer hospital  asociado a la caridad cristiana  (hospital: del latín hospitalis: caritativo con los huéspedes) fue levantado en Cesárea, capital de Capadocia por San  Basilio en el año 369.El primer hospital de América fue el de San Niciolás de Bari en Santo Domingo, fundado por Fray Nicolás de Ovando en 1502.El primer hospital venezolano, históricamente documentado, fue el de Santiago en Barquisimeto en 1565, elevado por el padre  Pedro del Castillo.  Barquisimeto fue fundada en 1552.
6
Estoy  en el casco histórico y visito la primera iglesia de la ciudad. En un viaje  anterior llegué hasta el Obelisco. No pude ver los famosos crepúsculos de la ciudad. Las edificaciones lo impiden. En una plazoleta me siento y busco entre mis desordenados papeles lo que escribe Giovanni Papini sobre los enemigos:

 “La mejor venganza contra los que quieren  hacerme de menos consiste en probar a volar a una cumbre aún más alta. Puede que no llegara tan arriba sin el impulso de quien me quería por los suelos. El individuo verdaderamente sagaz hace más aún: se aprovecha de la mismísima difamación para mejor retocar su retrato, suprimiendo la sombra que ocultan su luz. El envidioso se convierte, sin pretenderlo, en colaborador de tu perfección”.








MARGARITA
(2007)
1
   Nos reunimos en el Colegio de Médicos y partimos a la 4 de la madrugada de SJM hacia Margarita. Viajé con el Dr. Rachid. Vamos a participar en los XXVIII Juegos Deportivos de la Federación Médica Venezolana. Nos detenemos en San Rafael de Orituco para desayunar con empanadas y jugos. Al mediodía estamos en Puerto La Cruz. A las 2 y 30 el ferry expreso empieza a moverse, y a la 4 y 30 llegamos a la isla. Nos hospedamos en el Hotel Margabella.
2
En la tarde salgo a pasear por la avenida Santiago Mariño  y 4 de Mayo en Porlamar. Los establecimientos comerciales están cerrados: es fiesta patria en la isla. Luego, Piro me explicará: la fecha es similar al 19 de Abril en el resto del país. Nueva Esparta tiene once municipios y debe su nombre (en 1864 se le adjudicó el que lleva actualmente) a los héroes que nacieron en ella: Santiago Mariño, Juan Bautista Arismendi y su esposa, Luisa Cáceres, José María García , Joaquín Maneiro, Luis Gómez, Francisco Cedeño, Lucas Ortega y otros. Tres islas conforman el Estado: Margarita, Coche y Cubagua (con las ruinas del primer asentamiento español en América: Nueva Cádiz, destruida por un maremoto en 1541)
3
 Camino por las avenidas. Converso con el Dr. Requena sobre su padre. En la tarde se inauguran formalmente los juegos en el Estadio Guatamare. Desfilamos con nuestros uniformes.

4

   Voy  por el malecón y las avenidas. Juego ajedrez en el Club Italo de la isla. Mi contendor, el Dr. Rafael Muñoz es de Yaracuy y coloca sobre la mesa un amuleto en forma de alfil grande. Dice que se lo vendió un cubano y lo preparó en las montañas de Sorte. Pierdo en dura batalla. Luego todos afirman que mi opositor es uno de los mejores del gremio médico. Regreso al hotel y llamo a Piro. Piro y Zoila me muestran la isla. Visitamos Pampatar, El Valle del Espíritu Santo, La Asunción y otras poblaciones. Recorremos varias playas: Parguito, El Agua, Manzanillo , etc. Vamos a los castillos y fortines:  San Carlos de Borromeo, Santa Rosa el Fortín de la Caranta, el de la Galera; las iglesias de Nuestra Señora del Valle (allí compro una imagen de la Virgen del Valle), Iglesia del Cristo del Buen Viaje.
5

  Camino por el malecón y los establecimientos comerciales. Gané una partida. Visito el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez. Allí conozco al cronista de la ciudad Don Pedro Vergel Cedeño.

6

   Visito la Casa Natal de Mariño, la  Casa Natal de Arismendi, el Museo Diocesano, el Museo de Nueva Cádiz y la Casa de la Cultura Monseñor Dr. Nicolás Eugenio Navarro.
  Dicen que en una velada, después de 1830, Páez se vanagloriaba y minimizaba el papel desempeñado por El Libertador. Inmediatamente el general Santiago Mariño lo increpó: “Yo me enfrenté a Bolívar hasta con la espada mientras usted le adulaba; ahora que está muerto yo admiro y  aprecio el legado de este grande hombre, mientras usted lo denigra. Respete, general, la memoria de los que ya no están entre nosotros”. Así era  Mariño: sin pelos en la lengua, valiente y tenaz en busca del poder . Cultivaba por sobre todas las cosas la amistad; y a pesar de sus carácter recio era también un gran jugador, como para combinar esa circunstancia dialéctica signada por la necesidad y la casualidad, el trabajo y el azar.
7
 Después de la declaración de Chacachacare e iniciar acciones bélicas se convirtió en El Libertador de Oriente y creyó tener los mismos derechos que Bolívar para decidir la suerte política y militar de Venezuela, por eso defendía la existencia de dos estados: el de occidente y el de oriente; más tarde reconoció la necesidad de unificar las fuerzas para luchar por una sola patria. Volvió con sus ideas en el Congresillo de Cariaco y en el Congreso de Angostura participó como diputado. En la Batalla de Carabobo combatió como Jefe del Estado Mayor General del Ejército Libertador. Luego impulsó la separación de Venezuela de la Gran Colombia  desde los tiempos de la  Cosiata. En 1835 compitió con José María Vargas por la presidencia de la República. Los votos no le favorecieron por eso en 1936 se alzó en armas. Páez lo redujo y lo expulsó del país. Regresó en 1848 y José Tadeo Monagas lo nombró Comandante General del Ejército. En 1853 se levantó contra José Gregorio Monagas y fue encarcelado brevemente.
8
  Cuando Pablo Morillo estuvo en su campaña por Margarita arremetió contra todas las pertenencias de los patriotas. La casa natal de Santiago Mariño en Valle del Espíritu Santo fue destruida. El 25 de julio de1988, a los doscientos años de su nacimiento (25.7.1788) se construyó una casona ( tratando de imitar la   derrumbada por orden de Morillo) en el estilo de la época. El ambiente recuerda la historia del héroe y sus hazañas entre espaciosos pasillos rodeados de acogedores jardines, fuentes, bibliotecas, antigüedades, armas de guerra, retratos y bustos del hombre que se atrevió a disputarle el liderazgo al Padre de la Patria.
9
  El taxista que me lleva al museo comenta:  “Es el sitio más importante de Margarita. Mariño es tan grande como Bolívar” ; pero el que me trae de regreso dice: “Mariño era un ambicioso , envidiaba a Bolívar”. Y yo pienso que el sentido de la vida está en las diferencias.

10

El gobernador de Margarita Don Bernardo D´Vargas Machuca construyó  la sede de lo que hoy es el museo de Nueva Cádiz entre 1609 y 1612 para el funcionamiento de la cárcel y el ayuntamiento en La Asunción Aquí el 4 de mayo de 1810 se firmó la incorporación de Margarita al movimiento independentista. El gobernador Don Heraclio Narváez Alfonso (1950-1954) lo declaró como lo conocemos ahora: Museo de Nueva Cádiz (en Cubagua), en honor de la primera ciudad española en América del Sur. Cubagua , visitadad por Colón por primera vez en su tercer viaje (1498)fue destruida por un maremoto en 1541. Algunos objetos salvados se exponen en el museo junto a piezas precolombinas, cañones y anclas del siglo XIX. De allí partieron en plan de conquista y colonización Jácome de Castellón, Alonso de Ojeda, Juan de Ampíes, Diego de Ordás y Diego de Lozada.
11
  Los españoles llamaron el lugar “islote de las perlas” , y oficialmente se le denominaba Costa Provincia de las Perlas. Los indios eran  sometidos y marcados con una “C”. Luego eran obligados a extraer perlas. En 1523 descubrieron en la isla aceite de petróleo, al cual se le adjudicó propiedades medicinales. Juan de Castellanos en su Elegia de Varones Ilustres de Indias (1589) hizo la observación (Elegia XIII, Canto Primero):

Tiene sus secas playas una fuente do bate la marina

de licor aprobado y excelente

en el uso común de medicina

el cual en todo tiempo de corriente

por cima de la amar se determina

espacio de tres leguas, con las manchas

que suelen ir patentes y bien anchas.

12

    El 12 de septiembre de 1528 al poblado se le otorgó rango de ciudad: Nueva Cádiz. El 25 de diciembre de 1541 un fenómeno natural destrozó la ciudad; y en 1543 los piratas franceses incendiaron lo que quedó. El 5 de noviembre de 1979 fue declarada Monumento Artístico Nacional.
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  Pero el pasado de Nueva Cádiz y las  islas que conforman el Estado nos lo reconstruyó Enrique Bernardo Nuñez en su novela Cubagua .  No se puede entender esta región sin hacer una lectura de la novela, en la que confluyen personajes de distintas épocas  y para quienes el tiempo carece de barreras. Allí están Ramón Leiziaga y sus investigaciones en la zona de perlas en Cubagua; Nila , hija del cacique Rimaría; y Fray Dionisio, misionero del siglo XVI. Ellos,  junto a Diego de Ordaz , representan el pasado transformado a través de un recurso literario en gente del presente. La obra  anuncia la revolución literaria latinoamericana que más tarde se impuso con el Realismo Mágico y lo Real Maravilloso. En el ella buscamos la verdad de nuestra historia, el misterio de nuestro pasado: fray Dionisio hurga en viejos papeles y Leiziaga en sus proyectos mineros.
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  Cubagua está escrita en una prosa muy poética: “En Paraguachi, a la hora de vísperas, en la puerta del templo, se veía a un franciscano, hombre alto, cojo de edad indefinible. Era el párroco fray Dionisio de la Soledad, que seguía con la mirada la puesta del sol y las rojas flores de cedro desprendidas por el viento”

Otros ejemplos: “Pero con el sol los recuerdos desaparecen. El mundo es hermoso y sólo ella existe. Venus asciende hasta la luna. Tendido en la arena, Leiziaga se olvida del petróleo, de los tesoros sepultados en Cubagua, de su misma vida anterior, y observa el jeroglífo que los cardones van trazando. El mar acumula en la orilla su nieve efímera, sus flores, sus algas”.

“El mar es de un verde diáfano. Las playas lejanas brillan como guijarros. La luz blonda, vigor de la espátula en torno de las rocas, alza sus velos argentados, sus sinfonías de llamas sobre islas y farallones”

“Los pies se hunden en el río de nácar. Rocío de mundos”

  Nueva Cádiz es descrita así: “ Las casas eran altas, macizas como fuertes. En las calles estallaba el tumulto de lonjas improvisadas”. “Nueva Cádiz fue sacudida por tormentas y terremotos, atacada por los piratas y los caribes. Cuando cesó el tráfico de esclavos los vecinos huyeron. No había ya quien llevase agua ni leña. La ciudad quedó abandonada y el mar sepultó sus escombros”.

“Brillaban las calles esmaltadas de nácar. La noche anterior cayó una lluvia límpida sobre Cubagua. El mar tiembla, se estremece con alegría infinita”

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  Uno de los personajes de la novela es el doctor Gregorio Almozas, quien se anunciaba en un consultorio en La Asunción como “Médico, Cirujano y Partero”. Una vez, le indagaron con sorpresa acerca de un fórceps oxidado(pinza para extraer el feto) que cargaba en un estuche de madera. Él contesto que lo usaba asimismo, sin limpiarlo. Además agregó que lo acababa de emplear en un parto muy laborioso de gemelos.


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  Enrique Bernardo Núñez describe casos de tracoma en niños de Margarita. En alguna parte se habla de un hombre que inoculó a su esposa el bacilo de Hansen (responsable de la lepra), y a quien luego recluyen en un lazareto con “sus bellas manos mutiladas”.
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    Desde España solicitaban betún (petróleo) proveniente de Cubagua para uso medicinal. Cuciú (luciérnaga) , una mujer india legendaria tenía una farmacia para curar las bubas de los conquistadores con guayacán (árbol emblemático de Margarita) y aceite de drago. Vendía también betún. Curaba la ceguera y el cáncer: “Los murciélagos y serpientes del Hypayari, las flechas envenenadas, cuando no mataban, abrían la carne para una horrible agonía. Morían rabiosos,entre convulsiones. Aplicaba a sus heridas un hierro encendido y ellos se prestaban dóciles al suplicio con la esperanza de vivir...”.

   El dios  Amalivaca  enseñó a los indios el arte de curar .En Cubagua había muchas arañas y sus picaduras provocaban “vivos dolores”. El doctor Tiberio Mendoza sufría ataques de asma.
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  La infección de los ojos, la conjuntivitis granulosa, mal terrible de la vista es descrita líricamente:

 “Mujeres ciegas por el tracoma concentran su mirada en el mar. Tejen cestas y esteras. Tejen febrilmente. En el aire embalsamado las visiones nocturnas salen al paso y luego, como toda imagen salida de nosotros mismos, se aleja y desenvuelve su propia vida, la buscaba en la orilla donde las conchas se abren como flores y los veleros descansan de las travesías largas y temerarias”


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La novela complementa lo que la historia desconoce sobre Cubagua. Ella se inserta bellamente en los pocos vestigios que el Museo Nueva Cádiz conserva sobre la Isla de las Perlas.

20
   Aunque estaba ganando la partida de ajedrez, ofrezco tablas porque debo tomar el ferry. Obtengo medalla de bronce. Regreso en el ferry tradicional. En viaje lento contemplo el mar. Es de noche y una brisa fresca nos acompaña. Cuatro horas dura el regreso a Puerto La Cruz.











PUERTO ORDAZ
(2007)

1

  Partimos de San Juan de los Morros rumbo a Maracay. Natalia, Nataly y yo viajamos a Puerto Ordaz. El bus llegó a las nueve y media a Maracay. A través de los llanos llegamos  a las tres de la madrugada a Santa María de Ipire. Entramos al santuario  del ánima del Taguapire, muy recordada por mi padre y por la tía Carolina, quien le encendía velas y le solicitaba favores.
2
Diego de Ordaz (España, 1480-Venezuela, 1532) fue uno de los conquistadores españoles más intrépidos (subió a un volcán  en plena erupción en México, por ejemplo),  Intervino en expediciones en Colombia, Panamá y México, antes de llegar a Venezuela. En Busca de El Dorado navegó por el Orinoco (fue el primer europeo en hacerlo, porque Cristóbal Colón y Vicente Yáñez Pinzón, no lo penetraron) y fue el primero en hablar  de la existencia de la Guayana, denominación que difundió. Cuando en 1952 el gobierno venezolano fundo una ciudad planificada a orillas del Orinoco, se le dio el nombre de Puerto Ordaz, en su honor.
3

A  las nueve de la  mañana entramos al Terminal de Puerto Ordaz. Rafael Velásquez, un viejo amigo que conozco desde Moscú, nos espera. Nos alojamos en el Hotel Intercontinental, situado en el  Parque Cachamay. Descansamos un poco y luego salimos a reconocer la ciudad. Visitamos el Parque la Llovizna y el Ecomuseo . Fue una caminata muy larga.
4
Tendría cinco años cuando escuché a los mayores hablar de la tragedia de los maestros de escuela que observaban La Llovizna desde un puente colgante, que ahora ha sido remodelado totalmente. Hay paz en el sitio donde ayer hubo un espectáculo horrendo.
4
En la casa de Rafael hacemos una parrilla. Bebemos vino y cuando se acaba rematamos con cervezas. Hablamos mucho de Moscú. Rafael y yo viajamos juntos a Rusia en 1977. Él también estudiaba medicina, pero se enfermó y no pudo continuar sus estudios. Se casó con una ecuatoriana y regresó a Venezuela.

6
 Camino por el Parque Cachamay observando los ríos indómitos, infinitos y ruidosos. Un guardabosque me señala el sitio donde se encuentran el Orinoco y el Caroní. Entre los árboles los monos saltan y entretienen a la gente. Por riachuelos caminamos sobre peñascos. Las aguas cristalinas permiten ver nítidamente muchos peces de diferentes colores y tamaños.
 En la noche, junto a Rafael y su familia, asistimos Al Club Italo. En medio de una fiesta recibo el Premio Andrés Eloy Blanco de poesía: medalla y diploma. De vez en cuando salimos al patio del club, y bajo los árboles hablamos en una noche fresca y estrellada. Bebemos whisky y bailamos hasta el amanecer.
7
    Conversó con el Dr. Rafael Mucci Mendoza, quien es condecorado por la Federación Médica. Es todo un sabio de nuestra medicina. Habla pausado mientras se acaricia su barba blanca. En 1991 apareció en Cuba una “nueva enfermedad” que estaba dejando ciego a sus habitantes. La Organización Mundial de la Salud organizó la comisión en 1993 para investigar los hechos. Mucci Mendoza formó parte de la misma. Me explicó lo que ha dicho en muchas entrevistas sobre este sonado caso médico: “Ese es el momento en que yo voy a Cuba y encuentro que las autoridades y los médicos cubanos no sabían lo que estaba pasando y, además, confundían términos como neuritis óptica con neuropatía óptica. Las personas a las que tuvimos acceso para hablar del problema, entre quienes estaban el ministro de Salud y los viceministros, no tenían idea del problema. Habían inventado que la ceguera de los enfermos se debía a un virus, que habían bautizado como el Virus del Capitalismo y del que decían que había sido inoculado por los Estados Unidos. Nada más llegar a Cuba, la misión fue invitada a escuchar un discurso de Fidel Castro donde dijo que nosotros estábamos en presencia de una enfermedad nueva, nunca descrita… y resulta que esa enfermedad estaba minuciosamente documentada por su frecuencia en los campos de concentración, donde cundía por falta de alimentación. La ceguera cubana era producida por el hambre, falta de vitamina A. La ceguera atacó a 50 mil personas. Lo triste fue que no les importó exponer a la población a algo cuyo origen ignoraban, simplemente para ensañar a los cubanos contra los Estados Unidos.”
8
Conocí una experiencia lejana pero terriblemente similar a la del Dr. Mucci: algunos de nuestros muchachos que fueron a Cuba para cursar estudios superiores regresaron sin haber concluido sus cursos en un estado deplorable de su salud. El diagnóstico: anemia  por motivos alimentarios, por falta de proteínas, de carnes.
9

Vistamos una exposición de pinturas con cuadros originales de Botero. Luego vamos a un  centro comercial y compramos algunos recuerdos relacionados con la  artesanía local. A las cuatro y media de la tarde el bus inicia el regreso.






BARINAS
(2008)

1
Viajamos a Barinas al Encuentro Nacional de la Red de Escritores de Venezuela. Salvador Lara, Ángel Puerta y yo partimos en un carro expreso. Juan Toro, un profesor jubilado, es el chofer, quien además ameniza la velada con unos videos del Conde del Guacharo y el Tarugo de la Caimana. Muy vulgar el tal Tarugo.
  En 8 horas llegamos y nos alojamos en el hotel Las Ferias, ubicado, según me parece en la periferia.
 Después de la cena nos reunimos en la Casa de la Cultura. Allí, entre petroglifos indígenas, el acontecer político es el plato fuerte. Algunos escritores pronuncian encendidos discursos a favor de la revolución.
2
Un poeta recita sus versos:

Yo no leo periódicos golpistas 
yo leo Vea.
Yo no veo programas de televisión golpistas
yo veo la Hojilla.

¡Tierno, tierno, muy tierno!   
   
 Luego un escritor   habla de defender el proceso con acciones; vamos a la plaza    a gritar  nuestras consignas, insta. Dice estas cosas y las sigue con una retahíla de improperios que dejarían pálido al propio Tarugo de la Caimana.
 Leen un manifiesto contra Uribe, pero los apoyos son tibios. Tan tibios que uno de los participantes vociferó:  ¿qué pasa camaradas, donde están esas manos alzadas?
3
 El Dr. Pedro Pablo Linares me obsequia su libro sobre los guerrilleros  desaparecidos en los años sesenta. Es un trabajo de arqueología forense serio. Como  médico me le pongo a la orden. Las discusiones terminan con una velada poética. En la madrugada en los pasillos del hotel retumba una proclama de algún bardo pasado de tragos:
¡Viva la poesía, coño nojoda!

4
      Estamos en el Teatro Orlando Araujo, cerca de la plaza Zamora. El Dr. Julio Silva me regala su libro  “Francisco Lo Russo: un ángel de María Lionza”. Es una obra sobre el culto a la reina indígena en las montañas de Sorte. Francisco estudió con él, y ahora se gana la vida brujeando. Es un hombre muy exitoso, dice Silva. Yo le comentó que me  interesa saber más sobre  la creencia en María Lionza, por cuanto como médico atendí pacientes que afirmaban haber sido  “operados por la reina”. Julio acaba de terminar un libro de entrevistas con José León Tapia. Me dice que el médico y escritor  barinés presentía su muerte. Estaba por cumplir ochenta años y se preparaba para celebrarlos por todo lo alto. Murió después de pasar consulta. Sí, a su edad todavía pasaba consulta esa gloria de la medicina y de la literatura.
5
     La poetisa Amanda Reverón me entrega su poemario “de otros diluvios”. Lo reviso rápidamente y constato su buena calidad. Hago una lectura   de exploración. . Me gusta la poesía gnómica, breve,  con ilimitado horizonte de interpretaciones. El poeta hace grandes esfuerzos y concentra un caudal de ideas en pocas palabras; es un ejercicio difícil donde se pone a prueba la capacidad para resumir.
  Los  poemas de Amanda son  voluptuosos. Le digo que ese estilo sólo lo he visto en Safo, y ella se ríe. Veamos:

Naufragio I

Para naufragar
sólo me bastan tus manos.

Naufragio V
Desnuda
breve palabra
que te precede…

Naufragio VII

Un  espacio
un milímetro
de tu cuerpo
que me salve
que me lleve hasta la orilla.

Nostalgia IV

Si pudieras
venir esta noche
y treparte por mi cuerpo
cabalgar más   allá de mi soledad
detener el tiempo
cósmico
para encontrarte con mis nostalgias
si tu aguacero amaneciera
junto a mis letargos en plena madrugada.

Creo (fragmento)
Creo
En lo sublime del tacto.

6

 Regresamos. Hablamos de Santa Inés, cerca de Barinas. Algunos historiadores afirman que no fue una batalla, sino una trampa. Pero en todo caso guerra es guerra y lo importante es ganar. Además no se puede negar que Zamora hizo una planificación del combate muy minuciosa con recursos de ingeniería y estrategias y tácticas dignas de un militar de genio.
 Salvador recuerda a Anselmo López y su bandola ; el profesor Juan dice que Barinas tiene grandes reservas de chiguire;  Ángel recita estrofas de Florentino y el Diablo, de Alberto Arvelo Torrealba; y yo leo Compañero de viaje de Orlado Araujo.
7
   Contemplo la belleza  del llano barinés. Pienso en Araujo y su Compañero de Viaje. Los cuentos son acuarelas locales con resonancia universal. La anécdota está en el centro de la narración para mostrarnos que la buena literatura no tiene fronteras.
8
Vamos ya por Cojedes. Toro nos muestra una valla curiosa: CURVA ARRECHA, SE MATA LA GENTE POR IMPRUDENTE.
  En el mundo de las palabras, a veces las más fuertes tienen mejores efectos. Los versos de Amanda cruzan por mi cabeza.


EN EL PANTEÓN NACIONAL
(2008)
1
Viajo a Caracas y leo un pensamiento de Sthephen King:“Sólo los libros de la biblioteca hablan con tal elocuencia muda de la influencia que las buenas historias ejercen sobre nosotros, de la permanencia inalterable y silenciosa de las buenas historias frente a la naturaleza efímera de los pobres mortales”.  Miro por la ventanilla del bus y regreso la mirada al periódico. En una nota literaria se habla de la vejez:   “La vejez no es una lucha. La vejez es una masacre. Sólo hay una receta contra el envejecimiento: aceptar las pérdidas y sacar el mayor provecho de lo que nos queda”. (Philip Roth en la novela Everyman)
2
  Estoy sentado en la plaza del Panteón Nacional. Espero que abran las puertas del Perro y la Rana. El presidente, profesor Miguel Márquez, me invitó para revisar mi Manual de Historia de la Medicina. Pero los vigilantes me dicen que no trabajarán porque les cortaron el servicio de electricidad. Es decir, en ese recinto de poetas y escritores no hay luz; y  eso me recuerda un poema que leí hace años. Más o menos dice:

Yo soy el hombre
amo de las tinieblas y la luz
pero la luz a  veces me la cortan .

No recuerdo la continuación; pero si  le cortan la luz lo dejan en tinieblas.
3

  Le dejo el libro a Márquez con los porteros y me dirijo al Panteón Nacional para echarle una mirada a la lista de médicos participantes en la guerra de independencia  que acompaña a  Vargas en su tumba.
4
Juan Domingo del Sacramento de Infante construyó, en más de 36 años, lo que hoy conocemos como el Panteón Nacional. Era pardo y por eso le negaron la entrada en la Orden de los Hermanos Trinitarios. No se permitió hacer actividad religiosa, ni pedir limosna, ni vestir el hábito. Se sublimó e hizo su gran obra espiritual: la iglesia de la Santísima Trinidad, la cual inició en 1744 y fue  consagrada como tal en 1783.JDS murió en 1870 y fue enterrado en el altar mayor de la iglesia.
 Bolívar a los tres meses de haber nacido fue presentado en la esa iglesia y ocho años más tarde tomó su Primera Comunión.
    El terremoto de 1812 destruyó casi toda la estructura del templo. Bolívar visitó sus ruinas en 1827.En 1875  la iglesia de la Santísima Trinidad de Caracas fue transformada en Panteón Nacional por decreto de Antonio Guzmán Blanco, y en 1876 los restos de Bolívar fueron colocados allí. Los lienzos del techo los hizo Tito Salas y reflejan parte de la historia del país.
5
Medito ante la tumba del Libertador. Voy a  la de  José María Vargas. Desde el inicio de la lucha por la Independencia  (1811) hasta su logro con la Batalla de Carabobo(1821) participaron del bando patriota ciento diez médicos (se cuentan los criollos y los extranjeros). Busqué las lápidas de  Francisco Lazo Martí (único guariqueño), Luis Razetti , Rafael Rangel y Francisco Antonio Rúsquez.
5
 Me llamó la atención un hecho insólito: en la hoja que muestran a los visitantes dice sobre el cenotafio de Andrés Bello que se trata del “gran humorista de América”. Hablo con cronista o encargado de las visitas  del Panteón y le sugiero que es un gran error porque en realidad debe decir “gran humanista”.
 ¡Andrés Bello humorista!. No recuerdo donde leí que Don Simón Rodríguez aseguraba que Andrés Bello nunca se reía, y si lo hacía era sólo para celebrar una de sus anécdotas (las de Rodríguez, por supuesto, quien si tenía chispa de humorista, aunque cáustico).

6
Salgo y continuó con mis lecturas. Me encuentro con dos frases que parecen tener relación:
 “Ser neutral es una irresponsabilidad y una cobardía. En el complejo momento que vivimos, debemos involucrarnos como ciudadanos”(César Miguel Rondón)

“El poeta y el escritor no pueden negarse al compromiso (político) , pero tampoco deben andar detrás de él”
(Jorge Edgard)




EN LA CASA BELLO
(2008)

1
  En Caracas me encuentro a Sael Ibáñez, Director de la Revista Cultural, quien   me invita a la Casa Bello. Hablamos de su obra, tanto en prosa como en verso. Le digo que tiene una obsesión por la lluvia. Es cierto, dice. Alguien habla de “Por quién doblan las campanas” y recuerda que Hemigway se inspiró en un poema.

2
   Hablamos de los libros que hemos leído últimamente. Me refiero a Bartleby el escribiente de Herman Melvilla Es un relato triste. Tal vez se trate del estado de ánimo que embarga a un desempleado. Bartleby se niega a trabajar de copista , que es su  nuevo trabajo. Es botado pero se queda en el sitio de labor. El dueño de la oficina se muda, pero B se niega a abandonarla. Interviene la policía. B no come y muere. Luego se explica que había sido despedido de la Oficina de Cartas Muertas (cartas que nunca llegaron a su destino y son destruidas). Una frase me llama la atención:
-Las horas más frías y más sabias son las de la mañana.
3

Volvemos al tema de la obra de Sael y recitamos  su poema “La noche” , porque me parece filosófico:

 La noche  proclama
su nombradía
en el silencio
de la progenie
Se toca, se puede tocar
la doblez del universo
minucioso equilibrio
de luz y sombra.
Espacio-tiempo
de sentimientos que piensan
equívoca templanza
puerta que permite entrar
“a la ciudad de las ideas”.
Se puede estar detenido en medio
del infinito en la noche frugal
si la interrupción del mundo
siempre atento
no vuelve deleznable lo que
es justa ley
aspira rozar el ámbito de
la Divinidad.
La atención toma asiento
en el lugar donde confluyen
los recorridos
para deslindar, para verificar
ganancias y parabienes.
4

     Una vez le preguntaron al pintor Vigas si creía en Dios. Inmediatamente contestó:

 -De día no, de noche sí creo.

   Y es que la noche es portadora de la paradoja que consiste en que aun durmiendo acompañados estamos solos. Entonces en ese reino de sueños e ilimitada imaginación  la  conciencia hace sus balances.
5
Como estamos en la Casa Bello hablamos también de nuestro héroe civil más prominente. Recuerdo que leí el libro de Rafael Caldera sobre don Andrés Bello, considerada una de las mejores biografías del mismo. No olvido ese libro por la forma sencilla pero a la vez profunda y reflexiva de la escritura del joven Caldera (apenas tenía 19 años cuando la escribió). Caldera habla del Bello humanista, filósofo, filólogo, pedagogo e historiador.
6
Me despido de Sael Ibañez y compró el periódico. Leo el primer párrafo que se cruza con mi vista:

-La monogamia no existe en la naturaleza. Hasta los cisnes son infieles. Las parejas de animales tienen hijos de otros hasta en un 70 %.. Eso fue comprobado con investigaciones de ADN. Hay un gusano platelminto, el diplozoom paradoxum, que vive en las branquias de los peces de agua dulce que es muy fiel. La hembra y el macho fusionan sus cuerpos hasta la muerte. El profesor de sicología de la Universidad de Washington en Seattle, David Barash afirma: “Los infantes tiene su infancia y los adultos, el adulterio”.



EN CUMANÁ
(2008)
1

Partimos hacia Cumaná a las cinco de la mañana para asistir a los XXIX Juegos Deportivos Médicos. Viajo con el doctor Alexis Castrillo. A las siete estamos en Altagracia de Orituco y desayunamos. Nos detenemos en  Mochima para almorzar. El lugar es bello, junto al mar, y adornado con una enorme, y aparentemente, muy vieja ancla.
  Ya en Cumaná nos hospedamos en el hotel Nueva Toledo. No pudimos asistir al desfile inaugural por lo tarde que llegamos a la ciudad.

2

    No son las seis y todo está muy claro. Camino hasta el Colegio de Médicos. Desde el hotel hasta allá no son más de veinte minutos. Sopla la brisa, fresca y olorosa a mar.
 Nos corresponde jugar ajedrez con Nueva Esparta. Mi contendor es el Dr. Carlos Anes de Margarita. Dice que su apellido sólo se encuentra en la isla. Él empieza ganando, pero me recupero y tomo la delantera. Terminamos haciendo tablas.  Creo que pude haber ganado, pero el ajedrez es como la vida misma: una cacería de oportunidades que muchas veces pasan delante de nosotros sin que las notemos. Aprendí una lección: en el ajedrez es mejor ir lento, porque la batalla es de paciencia. Mi error fue intentar ganar por la vía rápida.
3
  A propósito del ajedrez leo que murió Fischer en Reykiavik, perseguido por el gobierno norteamericano. Murió atormentado y leyendo en una librería que le recordaba a su preferida en la infancia en Nueva York. Los libros fueron su paño de lágrimas.
4
  Voy al centro de la ciudad. Los museos no trabajan. Visito el castillo de San Antonio de la Eminencia. Diego, un sociólogo desempleado, me informa que él forma parte de una asociación de amigos del castillo. Su trabajo es voluntario. El castillo fue construido en el siglo XVII para enfrentar los ataques de los piratas. Tiene forma de estrella de cuatro puntas que indican los puntos cardinales.  Desde el  castillo se observa la isla de Margarita, en la lejanía. El guía dice que el castillo estuvo más cerca del mar, pero que éste se ha ido retirando. “Mi abuelo fue testigo del último retiro de las aguas en 1929”, afirma con orgullo. El guía me muestra los bloques con los cuales construyeron el castillo. Habla de calicantos, corales, etc. Llegamos hasta los cañones oxidados y que fueron capturados a los piratas. Veo una prensa para hacer tabacos o puros. Era labor realizada por los soldados para aliviar su situación económica. Más allá los grillos o cadenas con bolas pesadas; la “prisión del olvido”. Allí el preso era lanzado a una muerte segura: la tal prisión, sin ventanas, era tan baja, que un hombre debe estar siempre agachado.

  Veo el cuartucho donde estuvo detenido José Antonio Páez por razones políticas en 1849. Páez se encontraba en el exilio y regresó para tratar de derrocar a José Tadeo Monagas. Los amigos le habían prometido dinero, hombres y armas para la restauración. Lo dejaron solo y se rindió. Lo llevaron a Valencia sobre un caballo castaño. Cubría su cabeza con un sombrero de hule amarillo, y su cuerpo con una cobija azul. El gobernador de Valencia lo encerró en un calabozo con pesados grillos. Lo trasladaron a Caracas. Ezequiel Zamora dirigió el traslado. Ramón Hernández dice que “en el trayecto congregaron gente para que gritara ¡Muera Páez!, que el general de los hombres libres mandaba a sus reclutas a repetir”.
Le hicieron peticiones a Monagas para que liberara al Centauro, pero lo envió al castillo de San Antonio de la Eminencia. Los amigos lo visitaban y las mujeres querían verlo por la ventana del calabozo.
Páez se enfermó de los pulmones. El calabozo no permitía la entrada de aire. La gente protestó y lo enviaron al hospital militar. Monagas lo expulsó del país en 1850, y Páez  se embarcó hacia Saint Thomas. Al salir del castillo de San Antonio de la Eminencia una multitud lo aplaudió por largo rato. Pienso en estos hechos mientras contemplo la celda lúgubre y fría con unos grillos sobre unos bloques.



5
  Parto a la iglesia de Santa Inés. Al lado están las ruinas del castillo de Santa María de la Cabeza, construido entre 1669 y 1673. Camino por la calle Sucre.  La casa natal de Andrés Eloy Blanco está cerrada. Al lado está la residencia del gobernador, y al frente las ruinas de la gobernación construida en 1930 e incendiada en  1998.
En la tarde voy a la playa San Luis, muy cerca del hotel. Llego a las tres y tanto. Pido pescado y me traen corocoro. Leo la biografía de Andrés Eloy Blanco. Oscurece mientras leo y no tengo tiempo de echarme un baño.
6
  Camino con el Dr. Navis Márquez por la avenida Universidad de Oriente. Juego ajedrez con el representante de Aragua. Hacemos  tablas. Voy a la casa de José Ramos Sucre. El solariego lar de José Antonio Ramos Sucre, considerado el iniciador de la modernidad literaria venezolana, es una casona amplia. Allí se siente la presencia del bardo trágico de  giros deslumbrantes, hermosos y misteriosos. Allí están sus enseres, sus libros, fuentes de historias, mitos y leyendas que poblaron su maravilloso mundo poético. Visito la casa natal de Andrés Eloy Blanco con el escritorio hecho  por el propio vate, el consultorio médico de su padre y los viejos tomos en la biblioteca (“ ¡Mi casona oriental! Aquella casa/con claustros coloniales, portón y enredaderas/ “), todo celosamente cuidado por el amable guía; y el patio  donde crece,  un descendiente en quinta generación del “gran parral que daba todo el año uvas más dulces que la miel de abejas”.  Y entonces recordé a mi maestra de primaria, Dalila de Arbeláez , cuando me enseñó a recitar los versos de La Hija de Jairo: “y Ella se alzó, delgada de martirio,/ y una voz le subió por la garganta/ como una abeja que abandona un lirio”.

7
   En la mañana hago una caminata hasta la playa. Juego ajedrez y gano. Recorro la ciudad. Al lado del teatro Luis Mariano Rivera una placa nos dice que allí una vez vivió Don Andrés Bello;  otra nos informa que   en 1820 se realizó la primera cesárea en América ; otra más nos muestra la impronta de Humboldt ; y una plaza con el busto de Vargas es la señal de la estancia del sabio médico .Pero el verdadero banquete literario lo representa la visita a la última morada de Cruz Salmerón Acosta en Manicuare, a donde nos dirigimos en una pequeña embarcación o Tapaito ,para contemplar el mismo mar que le inspiro su inmortal soneto Azul y oír al guía , José Pereda, habla del bardo y sus sufrimientos .Tantos amargos momentos hacen que se encierre en esa humilde casa. Una casita de apenas dos cuartos: un dormitorio y un baño con tina para tratarse la lepra con sales y yerbas.  C. S no quiere que su novia comparta su destino, no permite que lo visite y sólo la contacta a través de cartas. Alcanza un estado de sublimación freudiana y se dedica intensamente a la producción poética. La renuncia al amor de la novia constituye un inmenso dolor y la describe: “como una adolescente rubia, de candor angélico y voz con dulce suavidad de arrullo y alegría de gorjeo, y con unos incomparables ojos azules y tristes como el azul doliente de un país en exilio”. El azul del cielo, el azul de mar, el azul de los ojos de la novia  crean la atmósfera que impregna el mencionado poema.
  Regreso. De Manicuare hasta Araya hay sólo 15 minutos en auto. El camino, de rocas , cujies y cactus es agradable por el aire seco del mar. Contemplo la laguna de donde se extrae la sal. Visito las ruinas del castillo de Santiago del Arroyo de Araya. Fue construido por los españoles en el siglo XV para que los piratas no se robaran la sal. Me siento en el restaurant Araya Mar para almorzar y contemplar las olas.
8
  Llego hasta donde se supone estuvo la casa donde nació el general Sucre. Pero no hay ningún monumento porque el sitio no ha sido precisado. El Museo de Gran Mariscal de Ayacucho es amplio. Allí está su partida de nacimiento y algunas pertenencias de su esposa. Ceno en la playa mientras leo la biografía de Andrés Eloy Blanco.
9
  Me despierto a las tres de la madrugada. Continúo la lectura de la biografía de AEB. Por la ventana penetra la  brisa marina y el ruido de las olas. A las seis camino hasta la playa. Unos pescadores laboran desde una pequeña embarcación. Lanzan la red y recogen muchos peces. En la playa hay perros perros que no dejan de ladrar nunca.
 Me dirijo al Museo del Mar. Se nos atraviesa un entierro. El silencio es sepulcral, en correspondencia con el momento. El taxista dice: “Es de gente decente”. Luego nos encontramos con otro cortejo fúnebre. La gente acompaña al difunto con música y aguardiente. El taxista habla nuevamente: “Es de malandros”.
  En el museo hay varias colecciones de fósiles y esqueletos de ballenas y otros animales marinos. La atracción principal es el  celacanto, un pez fósil que vivió hace 400 millones de años.



EN VALENCIA
(2008)
1
Leo el ensayo de Beltrand Rusesell Elogio de la ociosidad. Está Lleno de expresiones irónicas. Dice que los ociosos desarrollaron las ciencias y las artes. La clase dominante ociosa de otras épocas es ahora la elite de las universidades. Reconoce la necesidad del ocio para poder pensar tranquilamente.  Afirma que más hace el que gasta que quien ahorra, porque el primero genera trabajo, mientras que el segundo no mueve la economía si retiene su dinero. Propone 4 horas de trabajo. Este ensayo me lleva a buscar otro: El derecho a la pereza de Paul  Lafarge, el suegro de Marx.

2
Me entrevisto en Valencia con el Dr. José Ramón López Gómez, quien preside la comisión del doctorado en Ciencias Médicas de la Universidad de Carabobo. Le entrego el borrador de la biografía del Dr. Julio de Armas para que le haga el prólogo. El fue el alumno predilecto de Julio De Armas. La oficina del Dr. López está  ubicada en el antiguo manicomio de Bárbula, y el territorio, en general,  posee todos esas características magnéticas y espirituales de los psiquiátricos . Me obsequia su poemario Nocturnal. Leo en voz alta uno de sus poemas que me llama mucho la atención:

La canción de la Noche:

Los árboles se han acostado
muy temprano
y las estrellas asoman sus
puntos de luz

para que los grillos comiencen
pronto su música
los cocuyos de luz  ensayan
sus danzas
y la brisa juguetona peina
las oscuras espigas
de las sombras
los duendes imperceptibles de
la nada
penetran el aire cargado de
aromas
y cantan, cantan, cantan
3
 El Dr. López me invita al Vía Veneto, donde almorzamos. Hablamos de poesía, filosofía e historia de la medicina.


CONTEMPLANDO LAS ESTRELLAS
(2008)
(DOMINGO 6 DE JULIO)
En la noche Natalia, Natalí y yo observamos la luna desde el techo: hay una conjunción a las ocho. A la derecha de la luna están en una misma línea vertical Saturno ,Marte y Régulo, la estrella más brillante de la constelación de Leo.

EN ORTIZ
(2008)

Fuimos a Ortiz, Natalia, Valentina , Nicolás y yo. Estuvimos en la casa de Fernando Rodríguez. Participé en el IV Encuentro de Cronistas con dos ponencias: sobre los aspectos geológicos en Las Mercedes y sobre el centenario del Dr. Julio de Armas.
EN LOS MORROS
(2008)
 Subimos el morro: María, Natalí, Valentina, Natalia, Javier y yo con Jeroh y Tibisay. Caminamos 6 horas de ida y vuelta. Llegamos hasta la cueva del morro (donde está la antena). Recogimos piedras con huellas fósiles de estrellas de mar y algunas plantas. De regreso llovió un poco. Vimos una boa en su hábitat natural. Descansamos y nos divertimos, esto último sobre todo los niños.

EN SAN JOSÉ DE UNARE
(2008)


Estamos en San José de Unare para un operativo médico. Yo paso la consulta de medicina interna. Llegamos ayer y nos hospedamos en una finca cercana. Nos recibieron con carne asada y cervezas. El amanecer de hoy es hermoso y  frío, con niebla y cantos de gallos.

EN EL PALACIO DE LAS ACADEMIAS
(2008)

Intervengo en el Palacio de las Academias (Caracas) con la conferencia “Centenario del nacimiento del Dr. Julio De Armas”. Se está celebrando el IX Congreso Nacional de Historia de la Medicina. Están presentes Pino Iturrieta, Director de la Academia de la Historia; José Francisco, Presidente de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina; Antonio Clemente, Presidente de la Academia Nacional de Medicina; y los hijos de Julio De Armas, Hernán y Henry, entre otras personalidades.
 Unos meses atrás concursé para el premio José María Vargas que  otorga la Academia de Medicina con la biografía de Julio De Armas. Llegué de segundo. La participación es con seudónimo y se abre el sobre del ganador solamente, de manera que nunca se sabe quiénes son los otros participantes. Esto lo cuento porque después que hablé de mi conferencia se me acerca el Dr. Antonio Clemente, presidente de la Academia de Medicina y me dice: “Entiendo que usted es quien escribió la biografía de Julio De Armas para el concurso. Yo estoy designado por la Academia para hablar sobre él, y estoy utilizando su libro”.
  Natalia, Natalí y yo nos quedamos en el hotel Gabial.  El Dr. Francisco Plaza Rivas, hijo del Dr. Francisco Plaza Izquierdo, epónimo del congreso que nos reúne nos invita a la tasca La Cita en la Candelaria. Pide una serie de platos exóticos y los va explicando. Bebemos whisky, vino blanco y cuantroau.  Francisco es un amante de la buena comida y del buen trago.



EN VALENCIA
(2008)

  Bautizamos mi libro Julio de Armas, Rector de la dignidad en Valencia. Lo bautizaron la rectora  saliente, María Luisa Maldonado; la entrante Jessy Divo de Romero y el Dr. José Ramón López Gómez. El evento se hizo en la Galería Braulio Briceño. Nos quedamos en el hotel Ucaima. En la noche brindamos con vino en la piscina del hotel, Natalia, Natalí y yo.


EN SAN CRISTOBAL
(2009)
1

 Estamos alojados en el hotel Neo-hotel. Parece redundante la cosa, pero así es. La ubicación es en la avenida Ferrero Tamayo, apellido de un prominente ciudadano tachirense. Hoy nos reunimos en las instalaciones de la Universidad del Táchira para ultimar detalles en congresillos por especialidades de los XIV Juegos Deportivos de Profesores Universitarios. En la noche son inaugurados los juegos formalmente en el Gimnasio de Futbol Sala  Campeones del 97. Los padrinos son el gobernador del Estado, César Pérez Vivas, y el alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales. Por mi parte, esta es la cuarta vez que visito esta ciudad; y la tercera que participo en estos juegos. Antes había jugado en Mérida y Maracaibo.

2

  Son las 7 de la mañana. Camino   40 minutos por la avenida hacia la plaza Los Arbolitos. Allí hay un busto, o simplemente una gran cabeza, que en un principio pienso es en homenaje a Rómulo Gallegos, pero luego caigo en la cuenta que es de Ferrero Tamayo. El parecido de ambos personajes es enorme. Compro el periódico regional La Nación. Sobre nuestros juegos  el diario dice: “Color, tradición y deporte fueron las expresiones que se pusieron de manifiesto en la regia ceremonia inaugural de los XIV Juegos Nacionales de Asociación de Profesores Universitarios de Venezuela, JUNAPUV, la cual se llevó a cabo en las instalaciones del Gimnasio Campeones Mundiales del 97…”
3
  A las 10 de la mañana comenzamos a jugar en el Club Latino, cerca de nuestro hotel. Carlos Valdivieso, Emigdio Vargas y yo ganamos nuestras partidas contra los representantes de la Universidad Nacional Abierta.
  Carlos, Charles y yo vamos al mercado de San Cristóbal. Almuerzo con pizca andina. Nos ofrecen miche para degustar. Nos echamos unos tragos. Probamos una frutilla colombiana llamada uchuva. En la tarde jugamos con la Universidad Antonio José de Sucre. Valdivieso recibe una invitación de su amigo, el gobernador para visitarlo en su residencia oficial. Vamos en la noche. César Pérez Vivas está reunido con sus familiares y amigos. Hablamos de la situación del país, dice que la pelea es dura. No teme que lo saquen los oficialista porque no le tiene apego al cargo. Se define como un político a tiempo completo. Conversamos también sobre los modelos fracasados del socialismo y vaticina una gran debacle económica para el país. Nos obsequia con pernil de cochino y ensalada. Bebemos vino tinto.
4
Termino de leer la biografía de Vicente Salias de Juan Carlos Reyes.

5

 Caminé alrededor de una hora. Gané en la mañana y perdí en la tarde con un viejo maestro del Zulia. Vamos al museo del Táchira, pero está cerrado. Visitamos el Sambil.

6

   Como todos los días, camino. Al encuentro, a la misma hora viene una señora con su dálmata. La rutina es comprar el periódico regional, hacer un poco de ejercicios y desayunar con pastelitos de pollo y jugo de mora. Gano en la mañana y hago tablas en la tarde.
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 Un taxi nos lleva a Capacho. En primer lugar propongo ir a al Museo de Cipriano Castro. En realidad en un centro cultural con una sala dedicada a la memoria del político. El cuidador nos dice algunas cosas han sido robadas. Hay documentos, recortes de periódicos, fotos, unos sables y objetos personales de Castro. También está su busto. Caminamos por la calle central, hacia el mercado. Dos grandes leones de bronce lo cuidan .La plaza con un Bolívar  de pie, es hermosa. Tiene unas casitas para las palomas. Más allá esta otra plaza: la de los fundadores. Es un conjunto escultórico con las figuras de los hombres que hicieron posible la fundación y desarrollo del pueblo. En la noche estamos en la Casa del Profesor. Nos hacen una demostración de la obtención del miche en un alambique artesanal. Nos echamos unos tragos. Converso con Charles, compañero de fórmula ajedrecística. Es venezolano-norteamericano. Es descendiente de Teresa de La Parra y de Antonio Arraiz.

8

  Gané en pocas jugadas. Estoy empatado en el tercer lugar, por la medalla de bronce. El reglamento me relega hasta el cuarto lugar. En un autobús subimos hasta el Chorro El Indio, un parque natural con una gran  caída de agua. Unos tucanes cruzan por la espesura de los árboles. Probamos miche de la montaña .En Peribeca, un pueblo en cierto modo parecido a San Pedro del Río, vamos a la iglesia. Deambulamos por sus calles solitarias. Las viviendas están pintadas con colores llamativos y son muy limpias. Un señor, don Pedro, propone que probemos los miches de su venta. Subimos al segundo piso de su casa, un verdadero museo de pequeñas y simpáticas cosas. Hacemos una degustación de miche con rosas, mora, fresa, guayaba, guanábana, limón, ponche crema  y otras frutas. Alguien le pide miche de una botella ubicada en un estante lejano. Pedro va en su búsqueda. Inmediatamente nos servimos miche de la mesa. Sin voltear, con la viveza de los gochos y entre risas, espeta: ¡Me están robando¡. En la noche concluyo la lectura de “El último fantasma” de Eduardo Liendo.

9

     Hace bastante frío. Caminamos como siempre y luego vamos al Museo del Táchira. Está ubicado en una antigua hacienda llamada Paramillo, cuyos orígenes se remontan a 1593. La casona del museo, que funciona como tal desde la década de los ochenta del siglo XX, empezó a construirse en 1750. Allí estuvo un convento de los padres Agustinos. Se llega al museo por un camino de piedras. Tiene un patio con ladrillos originales, un jardín,  un trapiche y un molino de  café. Tiene varias salas como la Ciencias Naturales , Arqueología, Historia y Tradiciones. Me llama la atención un estuche para hacer tomas de sangre, usado a principios del siglo XX. El Museo coordina otros más del Estado, pertenecientes a una red que abarca todos los municipios del Táchira. De todos los museos regionales que he visitado, este me parece el más bellamente  organizado.

EN MARACAIBO
(2009)



  1
A las 11 de la noche salimos ayer del Colegio de Médicos de San Juan de los Morros. A las 8 de la mañana   cruzamos el puente sobre el lago, y a las 8 y media estábamos en Maracaibo. Nos quedamos en el hotel Millenium, en la avenida Guajira. En la tasca hay dos imágenes de Arquímedes con unas leyendas sobre sus inventos. Camino hasta el Sambil de la ciudad, donde compro un libro de Shopenhauer . En la tarde son inaugurados los XXX Intercolegios de Médicos en el complejo deportivo Luis Aparicio. En la noche converso largamente con mi compañero de cuarto, el Dr. Luis García sobre filosofía y medicina.
2

 Camino desde las 6 de la mañana hasta el parque Udón Pérez .Juego la primera partida de ajedrez. Creo haberla perdido y me rindo, pero luego caigo en la cuenta de que gané. Me paso algo similar a lo del médico rural de Kafka. Una experiencia más. Gabriela Mistral decía que la experiencia es algo igual a comprar un boleto de lotería luego de haberse realizado el sorteo.
3
Entro en la Basílica de la Chiquinquirá construida en 1796. Admiro el retablo de la patrona de Maracaibo que data de 1562. Los patriotas en 1815 tomaron las joyas de la virgen para costear la guerra. Bolívar agradecido visitó a la santa para orar en tres ocasiones: en 1821, 1827 y en 1828. Camino por el paseo de La Chinita con sus fuentes y jardines hermosos.

4

Camino 50 minutos. Por la avenida hay un gran movimiento de carros y gente. Converso largamente con el Dr. Cecilio Requena sobre su padre, del mismo nombre. Tomo nota para una semblanza. Gano una partida de ajedrez y me voy a la Casa Natal Museo del General Rafael Urdaneta. Me llama la atención el cálculo extraído de su vesícula urinaria, causa de su muerte. Fue operado en  Paris en1845. Es más grande que un huevo de pato y su constitución es de calcio: mide 6,5 cm, pesa 134 gramos. Su composición es la siguiente :oxanato de calcio, 48, 7 %; oxanato de amonio 29, 09 %; y fosfato de calcio, 22,1 %. La autenticidad fue comprobada por la Dra. Alba Gaskin de Urdaneta, de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia. Me impresiona el hecho de que el general dejo por todo testamento unas frases: “Dejo una viuda con once hijos en extrema pobreza.” Además recomendó a sus hijos devolver los viáticos que no usó por no haber cumplido completamente la misión que tenía en Europa para con la nación. Nuestros héroes eran gente superior por su nobleza. Salgo del museo y avizoro unos viejos cañones. Lejos un letrero con unas palabras de Bolívar: “El general Urdaneta es el más sereno y constante oficial del ejército”

5
  Camino por el centro de la ciudad y llego hasta la Casa de la Capitulación, al frente de la Plaza Bolívar. Es la única casa colonial en la ciudad, construida en 1750. Allí vivió el último Capitán General de Venezuela, Francisco Tomás Morales. El 3 de agosto de 1823 se firmó en esa casa la capitulación, luego de la Batalla Naval de Maracaibo el 24 de julio de 1823. Ahora la casa es museo de Arte Colonial, Academia de la Historia del Estado Zulia, sede de la Asociación de Escritores del Estado Zulia y Casa de la Poesía. Sigo hasta la gobernación y descanso frente a un Bolívar a caballo. Continúo por la Plaza Baralt, paso por el convento de Francisco de Asís , y finalmente llego  hasta el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez. Una de las muchachas del Centro me dice en voz baja: “La señora Lía está aquí. Vea, en el cafetín”. Me acerco y la saludo. Ella dice, “usted seguro pensaba que ya estoy muerta. Sí, este tipo de  instituciones, por lo general, llevan el nombre de alguien muerto. Pero, como usted ve, estoy viva, trabajando, y es difícil, porque es un gran compromiso”. Antes de presentarme, pude oír la conversación que sostenía la señora Lía con sus acompañantes en la mesa. Hablaban de las profanaciones de las tumbas en los cementerios. Ese tema macabro era noticia en los periódicos: a los cadáveres se les extraía el cráneo, seguramente para vendérselos a los estudiantes de medicina. Lía afirmó categóricamente: “Por eso creo que lo mejor es la incineración del cadáver”. Al despedirme, la escultora me recomendó varias exposiciones en las salas del centro.
6
 Voy primero a la muestra de Gunter Castillo. Son dibujos que representan la psiques humana: en tinta y con fugas o evanescencias…Sigo hasta otra muestra llamada Tejedores del agua. Pertenece a Teresa Casanova y se inspira en el arte warao con redes sobre telas. El material es el moriche y nada más, y eso es tractado como la poesía de la escasez. Los nombres de las obras son muy elocuentes; por ejemplo una se llama “todo el día, toda la noche viajo por el agua, lejos de los demás”.  Voy hasta las fotos de Pedro Terán: Las casas de oro. Son viviendas tipo colonial de la barriada de Santa Lucia de Maracaibo. En otra sala hay una exposición de Milton Becerra. Piedras suspendidas con amarres evocan al cinetismo. En la presentación de Adolfo Wilson se dice que “es poesía visual conmovedora”. Salgo del centro y noto que ha llovido. Frente está el lago, en calma.

7

Soñé que estaba en Moscú. Estaba en una cola del comedor de la universidad y esperaba con ansiedad para tomar una crema de leche con unos panecillos dulces, los sosnik. Esos eran mis postres preferidos. Pero el hecho real es que me acosté con hambre…
Caminé hasta el colegio de médicos. Nubarrones negros presagian lluvia. En efecto Llueve. Es una lluvia menuda, tenue. En la tarde paseo en el tranvía. El guía se jacta y dice que los zulianos son los primeros en tener la primera escalera eléctrica, el primer ascensor, el primer cine… y así por el estilo. El primer tranvía apareció en Maracaibo en 1880 y era tirado por mulas. Luego vino uno de vapor, y más tarde, el eléctrico. El tranvía se mueve. Pasamos cerca del Hotel Dali (Granada), donde en su tiempo se hospedaron Carlos Gardel, Rocky Marciano, Joe Luis, Pedro Infante, Antonio Aguilar… El Panteón Regional, que guarda los restos de zulianos destacados: Odón Pèrez, Ricardo Aguirre…Le pregunto al guía por otros zulianos, y me contesta que Fernández Morán está en el Cementerio Cuadrado, Felipe Pirela en el Corazón de Jesús. Vemos las ruinas del castillo del conde de Roca Negra; los silos de la cerveza Zulia; el hospital central, donde fueron atendidos los soldados heridos en la Batalla del Lago; el barrio Santa Lucia; y finalmente llegamos la Paseo del Lago, con sus veredas y jardines frente a una majestuosa masa de agua.

8

 Mientras camino, sale un sol grande, rojo, radiante. Visito Santa Rosa del Agua. Allí hay palafitos que funcionan como expendio de cervezas. El paisaje recuerda lo que tal vez divisó Américo Vespucio en su hora, quien tiene un busto en una plazoleta. Me voy al Museo de Arte Contemporáneo del Estado Zulia: MACZUL, fundado durante la gestión presidencial de Rafael Caldera en 1998. En una sala hay una exposición de cultura árabe. En el piso están escritas muchas palabras  españolas de ese origen: alpargata, ojalá, alcohol, jengibre, almohada, almacen, álgebra, algodón, aduana, garrafa, azogue, azucena, guadalajara, taza, alambique, café, azúcar, etc. También hay otra exposición sobre el desarrollo urbanístico de Maracaibo. Unas palabras de Carlos Raúl Villanueva la presentan: “El hombre necesita de la ciudad para poder pensar, reunirse, trabajar o distraerse…proponer un esquema de ciudad equivale, por lo tanto, proponer un esquema de sociedad”.

9

Hoy vistamos la esquina de Luis, en el barrio de Santa Lucía, inmortalizada en una gaita. El bar, un cuchitril con trastos viejos y fotografías, fue centro para la composición de muchas gaitas. El mismo Luis lo sigue atendiendo. Es amable, firma autógrafos, se toma fotos con los visitantes y obsequia copias con la gaita que lo hizo famoso. Rematamos para comer pizzas en la Esquina de Palermo. Tiene dos pisos, parece un museo y la pizza la hacen con leña.

EN BARINAS
(2010)

1
Con el Dr. Alexis Castrillo viajamos a Barinas para participar en los XXXI Juegos Intercolegios Médicos Nacionales En la noche vamos a la inauguración oficial con discursos de bienvenida y  un grupo de baile que danza maravillosamente bajo una ráfaga hermosa de fuegos artificiales.
2
   Hago paseos matutinos  por los caminos de la Universidad Experimental Ezequiel Zamora. Recorro espacios amplios bajo un cielo claro. Hay un bosque con árboles grandes y pájaros en sus enramadas. Llego hasta la escultura dedicada a la diosa indígena de la agricultura.
  Para conocer el alma de una ciudad hay que visitar su casco histórico. Me voy al centro. Alrededor de la plaza Bolívar hay unas casas antiguas. Entro a la catedral. Es de los tiempos coloniales. Converso con el cura. Es joven y se llama Andrés Eloy. Dice que es  de Barinitas. Me habla de catedral y de otros sitios de valor turístico.
3

Entro a la Casa de la Cultura. Se llama Napoleón Sebastián  Arteaga. Tiene campanario (la campana rota recuerda una de las refriegas de Zamora en 1859), un patio grande y varias salas. Fue una cárcel desde la colonia hasta 1966. Agustín Codazzi la remodeló en 1846. Antonio Nicolás Briceño (El Diablo) estuvo preso allí  antes de ser fusilado. Páez fue detenido en 1813 y encerrado con grillos. Logró escapar y regresó para liberar a los otros presos. En su intento liberador le  cayó machetazos a los gendarmes. Uno de esos golpes quedó para siempre en la puerta de entrada, y hoy es una de las piezas museísticas de la institución cultural. Páez en sus Memorias narra el hecho así: “Dirígime entonces a la puerta de la cárcel , eché pie a tierra, y sin decir una palabra a la guardia…comencé a repartir sendos sablazos con tal furia, que todavía se conserva la señal de uno de tantos en una hoja de la puerta…”
4
 Me dirijo al Museo de Barinas Alberto Arvelo Torrealba. Está ubicado es una casona que perteneció a los Pulidos, una familia rica y culta de la región.. Tiene varias salas. Hay fotos, manuscritos y algunas pertenencias, como un tintero, del poeta Arvelo Torrealba. En otra sala se exponen espadas, artesanía indígena y un fósil: el Barinasuchus Aerveloi. Es una enorme cabeza pétrea con dientes grandes.  Es del jurásico. Se parece a un caimán.
5
 En el Colegio de Médicos voy a la biblioteca  José León Tapia y conozco el busto dedicado a Manuel Palacio Fajardo, un médico y prócer de independencia nacido en Barinas. Su hermano, Miguel Palacio Fajardo, también médico y político, vivió en Calabozo; y pesar de haber nacido en Barinas se consideraba calaboceño. Lorenzo Rubín Zamora afirma que cuando Monagas asaltó el Congreso Nacional en 1848 Miguel Palacio Fajardo gritó: “Nosotros los calaboceños morimos en campo abierto…”. Era un guariqueño de corazón.


EN MATURÍN

(2011)
1

 Estuvimos en Maturín participando en las deliberaciones de la XXXIX Convención de Cronistas Oficiales de Venezuela, junto a otros representantes guariqueños: Fernando Rodriguez (Ortiz), Felipe Hernández (Valle de la Pascua),Italo Jimenez (Camaguán), Soraya González (San José de Guaribe), Félix Célis (El Sombrero) y Carlos López (Altagracia de Orituco).
2
  Este encuentro constituyó una oportunidad para ratificar, una vez más, el estudio de la microhistoria como mecanismo fundamental para preservar la memoria colectiva, bastión sin el cual es imposible apuntalar la autoestima necesaria para impulsar el desarrollo y progreso de los pueblos. Entre sesiones solemnes del Consejo Legislativo de Monagas y el Concejo Municipal de Maturín, los cronistas oficiales del país, junto a investigadores universitarios y cronistas escolares escuchamos muchas excelentes ponencias.
3
   Me interesó vivamente la disertación del doctor Asdrúbal González, cronista de Puerto Cabello, sobre la maniobra militar de “pica y juye” empleado por José Antonio Paéz con el agregado conocido “vuelvan caras”. Digresión: Páez es para mí una figura incomparable de nuestra historia patria, basta leer sus memorias para admirarlo siempre. Es más, la Misión Sucre debería llamarse Misión Páez porque fue el Centauro del llano quien después de adulto aprendió a leer y escribir; estudió idiomas; hizo traducciones del inglés y del francés al español; amó la pintura; compuso poemas y canciones; tocó el piano y el violín; organizó veladas de fandango animada con su propia voz de barítono; montó obras de teatro (una vez hizo el papel de Otelo);leyó al revés y al derecho El Quijote, la obra más exquisita y sublime del castellano; y escribió ese maravilloso libro sobre su vida, devenido en documento indispensable para estudiar la guerra de nuestra independencia. Es decir, Páez obtuvo su educación superior por sus propios medios y esfuerzos cuando ya no era joven. La guerra fue su universidad.
4
  
Bien, volvamos al “pique y juye”, táctica militar que nació hace ocho siglos en Asia, utilizada por los tártaros en sus invasiones, según testimonio de Marco Polo en Libro de las Maravillas. El punto clave es que la misma fue aplicada por primera vez en nuestro país por Manuel Piar en 1814 en Maturín, derrotando con unos pocos jinetes al bando realista. La pregunta de rigor es si Páez en 1819 (Queseras de Medio) conocía de esas experiencias castrenses o actuó bajo la influencia de un instinto militar superior.
5
En otro orden de ideas : EL Dr. Heraclio Narváez fue ratificado en la presidencia de ANCOV. Por Guárico intervino el doctor Felipe Hernández para hablar de la interesante biografía de Leonardo Infante, pero más interesante aún resultaron sus aclaratorias, fuera del foro, sobre el héroe , entre sorbos de café en conversación amena.
6
   Impactante resultó la exposición de motivos realizada por el profesor Fernándo Rodriguez para repatriar los restos de Juan Germán Roscio y darle sepultura definitiva en el Panteón Nacional. Todos los cronistas oficiales del país firmamos la petición respectiva. La convención también abordó los temas gremiales, porque es imposible ocultar que algunos gerentes municipales tratan de desconocer el trabajo de los cronistas; tal vez porque creen erradamente que socialismo es sinónimo de atropello. Marx los agarre confesados.

EN CORO
(2012)


EN CORO
1
En Coro durante la sesión solemne se habla de la fundación de la ciudad por Juan de Ampíes el 26 de julio de 1527;  de la presencia de Ambrosio Alfínger en 1528; la insurrección   de José Leonardo Chirino en 1795 y de Josefa Camejo, la heroína independentista de la región.
2
 En el descanso conversamos mucho sobre crónicas. Botello habla de las memorias de Ramón Páez y del anexo con referencias a la expedición Iturbe. También menciona al Tuerto Vargas y de las curaciones de enfermedades dermatológicas que hacía con el fruto del piñón. El Tuerto, dice Oldman, le regaló unas botas altas de cuero a Rafael Rangel para sus investigaciones en el llano.
3
Fernando habla de Boves y su intento de incendiar a Ortiz. No lo hizo porque una anciana curo sus heridas de combates anteriores y en agradecimiento decidió perdonar al pueblo. Fernando nos enseña una oración para vencer a los enemigos: “Virgen de Monte Carmelo, arrópalo con tu manto y barájalo contra suelo”. Es muy efectiva, afirma.
4

Héctor, cronista de Siquisiqui, habla extensamente del cocuy, su producción desde la penca hasta su filtración. Ha estudiado profundamente el proceso de destilación y lo ha mejorado notablemente. Dice que este licor tiene propiedades medicinales. Tomo un trago de su cocuy: el olor es el mismo, penetrante y desagradable, pero su sabor es mucho más suave que otros que he probado. Héctor continúa hablando: en los bares de mi pueblo, los sobrados de los tragos se recogen en una copa para brindar a los borrachitos. Ese trago se llama triquilín…
5

 Anselmo Castillo, cronista de Sanare, estudió para cura, cumplió con todos los requisitos, pero al final no quiso graduarse “por cuestiones de fe”. Explica las propiedades bondadosas  del limón para conservar una buena salud: “El primer día en ayunas se bebe el sumo de un limón, dos en el segundo y así hasta llegar a ingerir el sumo de siete limones; luego se empieza a disminuir la dosis hasta llegar al sumo de un solo limón.”
6
Adrián Monasterio, cronista de Higuerote, habla de los santos y las creencias con influencia africana. “Eso de que cuando hay santo nuevo, los viejos no hacen milagros es muy sencillo: se le pide a la imagen de un santo y si no cumple se le insulta y se le destroza. Se busca una imagen nueva que por lo general cumple las peticiones”. Luego habla de San Pascual Bailón, quien según él, es el patrono de las mujeres con problemas ginecológicos en los pueblos del Estado Miranda. En la fiesta la mujer, sin prendas íntimas, baila delante del santo. Se le acerca, se levanta la falda y canta: ce y  u cu, ele y o lo”. San Pascual Bailón al rezar se emocionaba tanto que empezaba a bailar.
7
 Hicimos un recorrido por la ciudad. La Cruz de San Clemente, testigo de la primera misa en América del Sur; el Balcón de Bolívar, donde el Libertador pernoctó en 1826; la estatua de Juan de Ampíes, fundador de la ciudad; el Balcón de Arcaya, casa colonial testigo de muchos hechos históricos; el Museo de Arte de Coro; la casa natal de Alí Primera ;el monumento al primer obispo de Venezuela, Rodrigo de Bastidas; y la casa del doctor Víctor Soto, descubridor de la bilharzia en Venezuela.
8
Luego fuimos a la Vela de Coro, y como en un juego de niños tratamos en la playa  de ubicar el lugar exacto del desembarco de Miranda.
9
 Otro día  viajamos a los Médanos. Es una inmensa porción de arena silbante en constante movimiento. El viento desgata la roca, la muele y la convierte en polvillo que se acumula y forma ese espacio desértico para que nuestro paisaje nacional no carezca de ninguna manifestación geográfica de la naturaleza. Las dunas y los cactus son parte de ese panorama que a veces nos evoca, de manera lírica,  a la tristeza y la soledad.
10
A la derecha del camino está la capilla de las Ánimas de Guasare. La leyenda dice que allí fue encontrada una osamenta correspondiente a gente que murió durante una hambruna. En busca de comida encontraron la muerte. Como en muchos lugares de  Venezuela, el pueblo convirtió  los huesos en motivo para la veneración religiosa.
11
La carretera es buena. De ambos lados el paisaje lo conforman cujíes y cactos. Chivos y burros son los únicos representantes de la fauna que observo. Vallas con figuras de asnos anuncian el posible peligro de chocar con ellos.



EN MARACAY
(2016)
1
La reunión de la directiva de cronistas de Venezuela se realizó en la sede de la Sociedad Bolivariana, ubicada en el Museo de  Antropología e Historia de la Ciudad. La edificación data de 1929. La construyó Gómez. La guía me informa que allí en tiempos de la dictadura gomecista funcionó como cárcel, y me muestra las rejas en un segundo piso. Se han encontrado en el sótano esqueletos, supuestamente de presidiarios. En ese sótano había un pasadizo secreto, usado por el dictador para realizar sus visitas nocturnas a sus amantes, eso comenta.  También allí estuvo un banco: una caja fuerte oxidada, en un rincón oscuro es la prueba de lo que me dice. La caja fuerte presenta cortes, hechos con un soplete. Es decir, alguien que no tenía la clave la abrió y extrajo sus tesoros, seguramente. Divagaciones oscuras como el rincón donde se encuentra.
2
El museo está abandonado: muchas de las muestras han desaparecido, por los corredores externos los buhoneros han instalado sus tarantines y la suciedad  y los olores nauseabundos son los reyes de esos espacios.
Hay unos departamentos dedicados al pasado indígena de la ciudad, al cual no tenemos acceso. En la sala dedicada a Bolívar está un  mueble donde supuestamente se arrodilló el Libertador con su novia a la hora de contraer matrimonio. No sabemos si esa pieza es original o copia. También está allí  una especie de cofre con tierra de la iglesia de Madrid donde se casó Bolívar.
3
En el departamento con algunos objetos de Juan Vicente Gómez hay una estatua ecuestre del hombre que gobernó el país por casi treinta años. Es negra, de mediano tamaño y parece de bronce. Una silla de la época y unos grandes espejos con marcos dorados de hermosos detalles, se cuentan entre el exiguo muestrario. Estaban en la casa de gobierno, desde donde Gómez mandaba en Maracay.
 Llama la atención una mascarilla en yeso de Gómez, hecha por el Dr. León Cajolo, según la leyenda que está en esa vitrina. Cuando escribí la biografía de Julio De Armas, quien hizo la autopsia del dictador, encontré los nombres de los médicos que estaban alrededor de Gómez en su lecho de muerte; y allí no figura el Dr. León Cajolo.
4
4
Salvador Rodríguez, cronista de San Casimiro me muestra sus apuntes. Allí encuentro un pensamiento de Confucio: “Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende de nuevo, puede considerarse un maestro”. Esa es la clave del proceso de aprendizaje-enseñanza.
5         
Fernando Rodríguez, su primo militar y yo salimos en la tarde a recorrer las calles de la ciudad. A las siete de la noche hay una soledad que espanta. El militar dice que la inseguridad acabó con la vida nocturna; sin embargo encontramos un club abierto. Comemos poco pero libamos bastante. De regreso el primo maneja a gran velocidad por las calles solitarias en una madrugada fría y silenciosa. El carro se mueve como si el terreno fuese siempre curvo. El militar acelera aún más y observo que maneja con los ojos cerrados. Duerme, seguramente, pero no me importa en el momento preciso que cruza por mi  mente un verso de una canción de nuestro inolvidable Ángel Ávila: “El aguardiente da brío, un valor incalculable”.